El consumo de plantas llamadas de “poder” sólo de manera lúdica, sin considerar la parte ritual y espiritual, hace que se conviertan en drogas, consideró Juan Javier García, ingeniero agrónomo de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Señaló la importancia de conservar los usos rituales de ciertas plantas y productos -como marihuana, peyote u hongos-, porque si se les utiliza únicamente con fines lúdicos y no para obtener conocimiento es cuando se pierde lo sagrado.

Una planta sagrada puede ser cualquiera que logre un cambio bioquímico, puede ser mental o físico, en las personas; “lo sagrado uno se lo confiere al considerar las raíces culturales y la cosmovisión de la que es originaria cada planta”, expresó.

Mencionó que las definiciones sobre una planta sagrada varían de acuerdo con la rama científica que las explica, sin embargo, en su opinión, es la parte cultural la que las define, sus orígenes, el respeto con que se consumen y la cosmovisión que las rige.

Las definiciones de las plantas sagradas son muchas; en términos químicos son aquellas que tienen alcaloides como un principio activo y que causan efectos psicoactivos, lo que culturalmente las dota de un cierto valor espiritual, expuso.

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