Por Eloy Garza González

Nueva York acaba de acordar hace unos días un nuevo impuesto para los vehículos que transitan por Manhattan. El gobierno de esta ciudad lo llama Tarifa de Congestión Dinámica. Entrará en vigor en 2021. Su intención es reducir el tráfico que estrangula diariamente esta zona emblemática, copiando a otras megalópolis que ya operan este mismo esquema como Londres, Milán y Estocolmo. ¿Por qué Claudia Sheinbaum, tan preocupada por la ecología, no aplica un impuesto parecido para los vehículos que transitan por el primer cuadro de la Ciudad de México, o en el Centro Histórico?

Por supuesto, a nadie nos gusta pagar impuestos, y menos a los chilangos, la especie humana más rezongona del Planeta Tierra. Pero una de las causas de este antiguo rechazo tenochca se deba a que la autoridad pública pocas veces etiqueta, con claridad, a qué obra de infraestructura o a cuál programa social se destinaría el monto recaudado. Esto, además de que muchos tlatoancitos (incluidos los de la 4ª Transformación, aunque usted no lo crea), se roban el dinero y listo.

En el caso de la Tarifa de Congestión Dinámica, también conocida como Peaje Urbano, lo recaudado va directamente al metro de Manhattan, expandiendo su red, comprando nuevos vagones y mejorando cada estación. Así, se inhibe el uso de vehículos particulares y se alienta el transporte público. ¿Podrá hacer lo mismo Claudia Sheinbaum en la CDMX, donde el problema de tráfico es ya insostenible? Quién sabe. Habrá qué preguntarle.

Aclaro que esta tarifa no es fija: los dueños de vehículos pagan más en horas pico, en las mañanas o en las tardes, cuando el tráfico en esas zonas urbanas se vuelve imposible. Sensores y cámaras, que hasta ahora se usan para operar las odiosas fotomultas, servirían para registrar la matrícula, las placas, y cobrar al dueño del vehículo a través de mecanismos de prepago, tarjeta de crédito u otras formas de automatización.

Habrá quién suponga que este esquema impositivo afecta a la clase media, que es quien mayoritariamente puede comprarse un coche (de perdido) a plazos. Pero no es verdad: se trata de reducir contaminantes, congestionamientos, y propiciar que los Godinez se desplacen a sus centros de trabajo o de distracción, en metro, como sucede en las grandes ciudades del mundo. Singapur, por ejemplo, ha logrado como ciudad-estado, reducir con esta tarifa 60% su parque automovilístico; por su parte, Londres lo redujo 40% en una década. O sea, de que se puede, se puede.

Claudia Sheinbaum debería imponer esta tarifa al uso de las calles en la Ciudad de México, a la cuenta de ya, para que los chilangos sigan su ejemplo de llegar a su trabajo en metro, si es que esa foto que le tomaron arriba de un vagón, confundida entre los demás usuarios, no fue pura publicidad para su imagen pública. Espero que no.