Por José Jaime Ruiz.

¿A quién le jode la transparencia? A los opacos. ¿Por qué sólo el gobierno tiene que rendir cuentas y ser transparente? Los franceses imaginaron la república, no consiguieron ni libertad ni fraternidad ni igualdad. Los norteamericanos quisieron la democracia, Jefferson mediante, incluyeron la felicidad en su paternidad fundadora, esa “Biblia” distante que inutiliza todo el sistema de justicia. Bolívar quiso la paz y creó la guerra. Al crear justicia, Juárez fue injusto, se reeligió. ¿Cuál es nuestro parangón? ¿Enfrentados o confrontados?

Beatriz Gutiérrez Müller y Tatiana Clouthier se quedan cortas en su crítica a las redes sociales. En verdad os digo que la rendición de cuentas y la transparencia deben de llegar de las empresas a los ciudadanos, no sólo a los accionistas. Si somos consumidores, las empresas deberían abrirse: consumidores con ciudadanía. Las empresas viven de sus trabajadores y de la sociedad. Tienen que darnos cuenta de lo que producen, hacen, pagan. Nuestra verdadera aportación al mundo es crear un verdadero sindicalismo, transparencia total, hacendaria, y rendición de cuentas. Hacer menos es hacer nada.

El capitalismo es opacidad, el neoliberalismo, tenebra. La libertad no significa libertad de mercado, significa libertad de transparencia, de rendición de cuentas. No es moralidad, es respeto a lo que somos o a lo que dejamos de ser. No hay que explicarnos el consumo como quieren los filósofos mediocres, repetitivos (la corrección como coerción) como Slavoj Žižek, Peter Sloterdijk, Zygmunt Bauman o Byung-Chul Han, porque no sólo se trata de contemplar el consumismo, se trata de transformarlo.

Las redes sociales son formas de consumo o no son. Hoyo, meollo, intensidad del abismo. ¿Son un negocio redondo como afirma Beatriz? Lo son. Los seres pretenden Ser en esa “matrix”, no lo son. Devienen en bots, frecuentemente no pagados porque las ganancias se van a otro lugar. Como su etimología, la persona resulta máscara. La impersonalidad personal. También dinámica dual: robots pagados. Para gobiernos, empresas, políticos, inversionistas, ciudadanos, la credibilidad es nuestra tarea. Si y sólo si queremos salir del círculo dantesco del consumismo. Transparencia y rendición de cuentas de todos para todos. Beatriz y Tatiana, al juzgar, no enjuician, ni a Twitter y redes sociales, pero tienen razón. Les falta mira, alcance, proyecto.

@ruizjosejaime

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