La masacre de Minatitlán, Veracruz, en la que murieron al menos 14 personas, podría tratarse de una venganza entre bandas criminales, consideró Jorge Winckler. El Fiscal General del estado recordó que ha trascendido que uno de ellos sería el Cártel de Jalisco Nueva Generación.

El funcionario comentó en Radio Fórmula que en el atentado participaron entre cinco y seis sujetos armados que iban en busca de una persona dedicada a la distribución de drogas en los centros nocturnos La Crudería y La Esquina del Chacal, de los que al parecer era dueña.

Disputa de territorio

Abundó que el grupo criminal se fue contra la persona que anteriormente laboraba con ellos, en venganza por decidir trabajar con una organización criminal con la que se disputan el territorio.

“Las autoridades correspondientes investigan si la persona a la que directamente iban a buscar tenía una incidencia en una actividad económica preponderante con algún grupo delictivo en la zona de Minatitlán”.

Asimismo, informó que ya se realizaron 18 entrevistas a testigos como parte de las diligencias, por lo que ya cuentan con una descripción de los presuntos asesinos, que utilizaron armas de fuego calibre 223 y 9 mm.

Descarta relación con ataque en Comacalco

El Fiscal descartó que los hechos ocurridos en Minatitlán estuvieran relacionados con Comacalco, Tabasco, donde el domingo pasado, asesinaron a tiros dos mujeres que viajaban a bordo de una camioneta jeep color blanco, sobre la avenida Lázaro Cárdenas.

Aunque ha trascendido que integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación estarían detrás de la masacre, en la que murió un bebé de un año y una estudiante de la Universidad del Valle de México, campus Puebla, esa organización ni ninguna otra se han adjudicado los ataques armados ni en Veracruz, ni en Tabasco.

La vida es un carnaval

Sonaba la famosa canción “La vida es un carnaval”, y unas 50 personas bailaban cuando irrumpieron en el lugar seis personas con armas largas disparando a los que estaban en la pista.

De acuerdo con testigos, los atacantes revisaron a cada uno de los varones en un hecho violento que habría durado unos 20 minutos.

“La balacera habrá durado unos 20 minutos, pero a mí se me hizo eterno. No fue un balazo sino una rociadera: algunos ya estaban muertos y les seguían dando”.

Las víctimas recordaron que sacaron a todos de donde se habían refugiado y los obligaron a ver cómo asesinaban a sus amigos o familiares.

Se festejaban los 52 años de Fulvia Salinas Jiménez y las invitadas vestían trajes de tehuana, huipil, enagua, tocado y alhajas… Era una fiesta típica del Istmo de Tehuantepec la cual se convirtió en una tragedia que ha conmovido a sociedad, políticos y empresarios.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.