Por Félix Cortés Camarillo.

…le puede dar un beso en la mano

o puede darle un beso de hermano.

Así, la besará cuando quiera…

Manolo Escobar, El Beso en España

Hoy lunes, a seis días de las elecciones adelantadas y cuando sean las tres de la tarde en México, tendrá lugar el primer debate entre cuatro de los candidatos a la presidencia, en los estudios de Televisión Española. A la misma hora, el martes y con los mismos protagonistas tendrá lugar un segundo debate –que es considerado inútil, excepto por los tecnócratas de la guerra del rating entre la televisión de Estado y la privada– en las instalaciones de Antena Tres.

Las elecciones han sido adelantadas por el presidente Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español, ante su incapacidad para obtener una mayoría que le permita aprobar un presupuesto, y lograr consensos en la cuestión de la independencia catalana. Junto con Sánchez comparecerán ante las cámaras Pablo Casado, del derechista Partido Popular, Albert Rivera, del partido Ciudadanos, de cuño reciente, y Pablo Iglesias, del izquierdista Unidos Podemos. La intención de incluir al candidato del ultaderechista Vox, que pretendía Sánchez a efecto de edificar alianzas, fue desechada por la autoridad electoral.

Hay cuatro ejes centrales para estos dos ejercicios: primero la economía –España tiene el 13.9% de su población en el desempleo, la más alta cifra de Europa-, luego el Bienestar Social donde la joya de la corona son las pensiones, enseguida la política territorial y finalmente los pactos poselectorales.

A todas luces el tema del desarrollo económico y el de la independencia de Cataluña son los más importantes para los españoles.

En mi opinión, deberíamos desde fuera fijar nuestra atención en el cuarto tema.

España tuvo que vivir casi cuarenta años de un poder totalitario, intolerante, unipersonal, para entender la necesidad de la democracia que ahora vive el país y que conduce precisamente a que el PSOE –como antes no pudo el Partido Popular– ejercer un modelo de gobierno como el que estamos experimentando en México.

Bendita sea la imposibilidad de que un sólo grupo, un solo partido, una sola persona, tenga el título de Presidente del gobierno, precisamente porque tiene mayoría en la Cortes, el Congreso, de su país, y que no pueda imponer su santa voluntad sobre los otros poderes, ni pueda pretender gobernar por el camino de los decretos, los memoranda y las ocurrencias. Bendita sea la necesidad de contar con el consenso de la mayoría de las tendencias políticas de su país, en un experimento que se acerca mucho más a lo que entendemos por democracia, y no el experimento que estamos viviendo los mexicanos.

¿Necesitaremos 36 años para entenderlo?

PILÓN. – El sábado pasado el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública actualizó las estadísticas sobre los homicidios dolosos en México. De enero a marzo se contabilizaron 8 mil 737, casi un 9 por ciento más que en el mismo período del 2018 (7,958), considerado el año más violento de la historia. En los tres primeros meses de este año, en Guanajuato se escabecharon a 947 seres humanos; en el Estado de México 769, en Baja California 647, Jalisco 720, Chihuahua 568 y la Ciudad de México 447.

No me vayan a salir ahora con que ellos tienen otras cifras.

felixcortescama@gmail.com

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