Por Félix Cortés Camarillo.

Mi jacal y mi parcela, seis gallinas y dos gallos,

cinco chivas, dos becerros, a mi yegua y mi caballo,

tres marranos y dos perros una vaca, y a ese güey:

Mi pistola y mi sombrero para que se sienta el rey.

Juan Gabriel, La Herencia

Yo francamente no entiendo a la prensa fifí ni a la prensa del pueblo bueno, que hacen tanto escándalo por los muertitos del viernes en Minatitlán; para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo, para usar un lenguaje que el presidente López seguramente hará instalar como Lengua Nacional en las escuelas primarias del país. Por memorándum, naturalmente.

Para Jorge Winkler, el fiscal de Veracruz a modo del que fue gobernador Yunes, la cosa es muy sencilla: fueron El Jarocho y El Tejón. Todo se debió a que en el antro que regenteaba un tal La Becky vendían droga de una banda de delincuentes y el tal travesti decidió cambiar de proveedor a otra banda. Todo es entre el Cartel de los Zetas y el de la Nueva Generación. O los que sean

Para el presidente López el asunto es todavía más simple: todo esto es la herencia maldita que le dejaron todos los gobernantes anteriores, de los estados y de la República. Todo forma parte del inventario del cochinero que tuvo que recibir cuando juró guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanan.

Va a ser necesario ir haciendo el inventario de los muertos para no meterlos en cajones equivocados que no sean los ataúdes. Que cada quien cargue sus muertos. Porque hemos de saber que hay muertos de Peña, como los hay de Fox y desde luego de Calderón.

¿Cuándo podemos empezar a contabilizar los muertos de López Obrador? Según el presidente en su soliloquio matutino de ayer, dentro de seis meses. Es muy sencillo, en los próximos seis meses se terminará de implementar el programa de donativos, estipendios, subsidios y limosnas del gobierno de la cuarta República que acabará con la miseria del campo mexicano y las ciudades y como por arte de magia el número de muertos violentos se reducirá al mínimo permisible, cualquiera que sea. Especialmente en Veracruz, que según el taumaturgo mayor ahora sí tiene un gobernador decente que no le va a robar la cartera, no como el anterior. López lo dijo.

Si las cosas de Estado fueran tan sencillas como se nos está diciendo, cualquiera podría ser presidente de la República.

Como parece ser que el crimen en nuestro país está tan organizado que acabar con sus acciones es un poco más complicado que estas simplezas.

Lo bueno es que tenemos un presidente que ya le puso fecha al fin de la zozobra.

Nos vemos el 22 de octubre de 2019 para hacer un balance. Cae en martes, como ayer. Guay de la prensa fifí que lo niegue.

felixcortescama@gmail.com

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