Una “ll” cuando en realidad va una “y”. Una “s” en lugar de una “c”. Tildes omitidas. O problemas de puntuación: falta de comas, paréntesis, puntos. Los posibles errores son variados y el diagnóstico popular, incluso sin un aval contundente, marca: los jóvenes escriben cada vez peor. Y en ese contexto, uno de los apuntados es WhatsApp.

Whatsapp o cualquier aplicación de mensajería instantánea, en realidad. En Alemania, el Instituto para el Desarrollo de Calidad en la Educación hizo un estudio y encontró que más del 20% de sus alumnos de cuarto grado no maneja las nociones básicas de ortografía.

Los especialistas lo adjudicaron a los cambios en los hábitos de lectura de los estudiantes, que leen cada vez menos libros y cada vez más mensajes de texto. “La ortografía no juega ningún papel en las redes sociales”, señaló Heinz-Peter Meidinger, presidente de la Asociación Alemana de Profesores. “Más bien se mira mal a quien tiene ortografía correcta y se toma la molestia de escribir hasta las mayúsculas”, agregó.

En Argentina, las pruebas Aprender de 2017 evaluaron por primera vez la escritura en primaria. 5.001 alumnos de cuarto grado debieron escribir un texto narrativo de ficción a partir de un comienzo ya otorgado. Los resultados globales fueron auspiciosos: siete de cada diez se ubicó entre los niveles satisfactorio y avanzado.

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