Por Félix Cortés Camarillo.

La crisis del transporte público en el área metropolitana de Monterrey es solamente antesala de otros problemas que inevitablemente van a estallar en todos los centros urbanos de gran crecimiento, específicamente el Valle de México, Guadalajara y Tijuana. Con excepción de la ciudad capital del país, las otras tres carecen de un sistema de tren subterráneo/terreno que conocemos, por el nombre del de París, como Metro.

El transporte público urbano en todo el mundo no es precisamente un gran negocio; por ese motivo, cuando los gobiernos no proporcionan directamente ese servicio absorbiendo sus pérdidas con dinero del erario, lo subvencionan con diferentes subsidios a los concesionarios particulares. Con no poca frecuencia, los operadores son políticos afines a los gobernantes o líderes de diferentes facciones sindicales.

El costo de transportar una persona en el sistema de transporte colectivo Metro de la ciudad de México excede los quince pesos, más del doble del costo de un boleto. Esta realidad molesta en grado sumo a los usuarios de los camiones urbanos en las otras ciudades, que es notablemente más alto, sin las facilidades del transbordo que el metro capitalino otorga.

El alto precio de los combustibles y los crecientes incrementos en los costos de las refacciones y llantas han hecho que los transportistas regiomontanos hallan puesto el grito en el cielo, clamando por un incremento que llevaría el precio de un viaje en camión urbano alrededor de los 16 pesos; si se toma en cuenta que muchos de los habitantes de la zona necesitan tomar por lo menos dos camiones de ruta diferente de ida y otros dos de regreso para llegar a su trabajo o estudio, el panorama es amenazador. Con las consecuencias que en el terreno electoral la flaqueza en estos temas suele tener.

El gobierno del Estado se ha puesto a jugar al gato y al ratón con amenazas inciertas e incumplidas ante la insolencia de algunos operadores del transporte que han aumentado por días la cuota del transporte por sus purititos tompiates. Primero anunció una requisa que no realizó; luego precisó que compraría todas las unidades de los concesionarios a precio de mercado. En seguida rectificó afirmando que sólo les compraría a los que quisieran vender.

Para todo ello no tiene dinero: tendría que pedir prestado, y ese préstamo se lo tiene que aprobar el Congreso local con el que no está precisamente en los mejores términos. Como medida de alargamiento en los tiempos, el gobierno pretende ahora crear un fideicomiso que revise, controle, registre y confisque las cuotas pagadas por los pasajeros para luego comparar sus datos con el número de pasajeros transportados y repartir el pastel entre todos los concesionarios a los que parece una medida ilegal.

Estamos a poco más de dos años de que el gobernador de Nuevo León ceda su puesto a uno nuevo. Dentro de un año ese avispero estará de un zumbido intenso. Desde ahora los aspirantes, que abundan, andan muy activos, aunque poco puedan hacer en la solución de este problema que es muy grave.

Y que no se va a solucionar así de fácil.

PILÓN. – Las elecciones municipales realizadas ayer en España ratificaron en el poder al PSOE y su presidente. Sin embargo, en las importantes regiones vasca y catalana, el nacionalismo ha logrado cifras altas. Eso, en una Europa que con la caída de la señora Mae en Gran Bretaña se sigue desmoronando en su unidad artificialmente mantenida, debe preocupar a los unionistas.  felixcortescama@gmail.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.