Por Federico Arreola.

Antes de la carta: el triste fin del sueño y el reinicio de la pesadilla

Cito la columna de este viernes de Joaquín López-Dóriga en Milenio:

√ “Ayer era un día de ensueño: el T-MEC transitaba en el Senado, en México; en el Parlamento en Canadá, y en el Congreso en Estados Unidos”.

√ “Por la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador daba a conocer el envío de la iniciativa al Senado y a esa misma hora Ricardo Monreal operaba con los coordinadores de las bancadas la convocatoria a un periodo extraordinario para aprobarlo el martes 18 de junio, el premier canadiense, Justin Trudeau, mandaba la iniciativa a su Parlamento en Ottawa, y Donald Trump enviaba al Congreso el borrador del documento para que lo discutieran y aprobaran en 30 días”.

√ “Estábamos en esa fiesta cuando el Washington Post adelantó que Trump iba a gravar todas las importaciones mexicanas con un 5 por ciento de aranceles, lo que confirmaría él mismo vía tuiter diciendo que ese gravamen sería progresivo hasta 25 por ciento, hasta que resolviera el problema de la migración”.

Si Andrés Manuel pensaba que podía confiar en Donald Trump, ya entendió que se equivocó. Contra sus mejores deseos, el presidente de México tuvo que redactar una carta de respuesta. Dura, sí, y muy bien escrita. Con frases que generarían la admiración de cualquier estadista serio y sensato. Pero creo que no era la carta que Donald Trump necesitaba. Explicaré por qué.

En mi opinión, la carta de AMLO no debió incluir recetas morales y antecedentes históricos que a Trump le importan menos que un pepino

√ ¿Hablarle a Trump de Juárez y Lincoln? Al primero, el presidente norteamericano probablemente no lo conoce. El segundo, seguramente le tiene sin cuidado.

√ ¿En serio a Trump le importan “el derecho a la libertad de palabra”, “el derecho a la libertad de cultos”, “el derecho a vivir libres de temores” y el “derecho a vivir libres de miserias”? Todos esos derechos el gobernante estadounidense los pisotearía con gusto si pudiera. No puede, el sistema político de su país, admirablemente democrático desde su nacimiento, no se lo permite. 

√ ¿A Trump le conmueve que los migrantes “no abandonan sus pueblos por gusto sino por necesidad? Le vale tres cacahuates.

√ ¿Trump entiende eso de que “la Estatua de la Libertad no es un símbolo vacío”? Para el colérico gobernante de aquel país, la Estatua de la Libertad es sólo un atractivo turístico que genera divisas, venta de camisetas y llaveros y algo que mejora el paisaje para desarrollos inmobiliarios caros.

En mi opinión, la carta de AMLO no llega a darle a Trump lo único que este pide

Trump lo único que está exigiendo con su amenaza de imponer aranceles a México es una frase más dura de AMLO contra la migración ilegal. El presidente de México se la debió haber dado, de plano. No le basta al señor naranja con una expresión absolutamente correcta en términos de ética y de política bien entendida, pero ineficaz para los propósitos del presidente de Estados Unidos: “Usted sabe también que nosotros estamos cumpliendo con la responsabilidad de evitar, en la medida de lo posible y sin violentar los derechos humanos, el paso por nuestro país”.

En mi opinión, por esa razón la carta de AMLO no se inscribe la lógica de Trump: reelegirse. Este es el problema

El presidente de Estados Unidos simplemente quiere un compromiso claro del gobierno de México en el sentido que Trump piensa más le beneficia en términos electorales. Un simple, contundente y reiterado “nos comprometemos a resolver ya el problema de la migración ilegal, haciendo todo lo que sea necesario para lograrlo” habría bastado.

En mi opinión, la carta de AMLO no contesta de manera proporcional a las amenazas de Trump

Al presidente López Obrador le faltó decir con toda claridad que cada medida comercial de Estados Unidos que no favorezca a México será respondida con absoluta firmeza, esto es, que estamos más que dispuestos a entrar en la guerra comercial que él quiera. Y si ello le va a costar sufrimiento al pueblo de México, también generará desempleo y desequilibrios económicos en la sociedad estadounidense. El “ojo por ojo”, pues. Frente a los bravucones no hay de otra.

En mi opinión, AMLO en su carta no debió haber pedido audiencia para Ebrard

¿Tenía sentido que el presidente de México pidiera al de Estados Unidos, “si para ello no tiene inconveniente”, instruir a sus funcionarios a atender a un grupo de representantes de nuestro gobierno, encabezados por Marcelo Ebrard, que hoy tomarán el avión a Washington y que viajan con la intención de llegar a acuerdos “en beneficio de ambas naciones”?

¿Es decir, Marcelo va a la capital de Estados Unidos sin cita? ¿Sólo a sentarse por ahí a la espera de que alguien le abra un espacio para empezar a dialogar? ¿Y si no lo reciben? ¿Si la dan largas?

¿Que en las relaciones entre los gobiernos tales groserías no se dan? Por favor, todos sabemos que Trump es capaz de eso y mucho más.

@FedericoArreola

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