Por Francisco Tijerina.

“No la chifle, que es cantada”

Dicho popular

La lucha de José Narro Robles por la dirigencia nacional del PRI era una batalla perdida y de plano “cantada” desde antes.

Porque los priistas son ante eso, priistas, y ni ante la peor crisis de su historia son capaces de transformarse; la vieja máquina no tiene reversa y sigue andando con su paso cansino y desvencijado, atendiendo a las órdenes de los grupos en el poder.

La renuncia al proceso y al partido del exrector de la UNAM no tiene en si misma mayor significativo, sin embargo, puede tener mayores implicaciones de cara al futuro.

Porque si bien es cierto Narro representaba la corriente crítica y de oposición al sistema en este proceso, visto desde la perspectiva del futuro inmediato del PRI tampoco era la mejor carta de presentación, ni tendría una imagen, congruencia y consistencia para llevar el timón tricolor a mejores puertos.

Lo dije antes y lo reafirmo, hoy el otrora partidazo necesita gente joven que vaya a buscar a los votantes de su nivel y que juntos conformen un nuevo tipo de partido.

Pero los dueños del instituto político prefieren jugar a la segura, sobrevivir, mantener la cuota y con ello las prerrogativas, por eso se volcaron sobre una opción que todo indica terminará de comparsa y patiño, haciendo realidad el “PRIMOR”.

En el albur se juegan todo, porque si simplemente sobreviven y no son capaces de reorganizarse, dentro de pocos años terminarán sepultados por nuevas opciones más frescas.

Es la “última carcajada de la cumbancha”, así que se ponen las pilas o de plano estarán cavando su propia tumba.ftijerin@rtvnews.com

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