Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

El presidente Andrés Manuel López Obrador es un ciudadano destacado en la República de la Simulación, su cargo e investidura no le dan derecho –pero lo ejerce– a decir medias verdades, o mentiras a medias. En las mañaneras asegura que no debe de haber venganza, que lo reprueba y, en cuestiones judiciales, “no me meto en eso”. Cuando sí se mete: Santa Lucía, salarios, crítica a quienes dejan libres a los delincuentes, etcétera.

Pregona la independencia de poderes, la autonomía, el equilibrio. Pide consolidar este nuevo sistema de impartición de justicia, pero no critica que el juez de vinculación sea sobrino de Dolores Padierna ni que haya violado la presunción de inocencia y el debido proceso. Simulador sagaz, se cubre con la túnica de la “honestidad” política.

Cuando se trata de enjuiciar a los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto, se lava las manos y desvía su responsabilidad en los ciudadanos porque, si los mexicanos lo quieren, mediante una consulta, pues intentará el juicio (falso totalmente). Y se remite a la historia decimonónica que tanto le agrada entre Porfirio Díaz y Manuel del Refugio González para, desde una pedagogía deficiente, ilustrar que a los presidentes sólo se les puede enjuiciar por traición a la patria.

Simulador, ahora Andrés Manuel exonera a priori a los expresidentes, pide un punto final, dar vuelta a la página, mirar hacia adelante. No anclarse en el pasado  y “meternos a un proceso de confrontación que nos va a distraer”.

A López Obrador se le olvida o simula que se le olvida lo acontecido el 5 de febrero de 2014 cuando acudió a la entonces Procuraduría General de la República a denunciar a Peña Nieto de traición a la patria. ¿En dónde quedó la denuncia? ¿Se le pueden agregar delitos a esa denuncia? Cito el Comunicado b14-021:

Transcripción de las palabras de Andrés Manuel López Obrador, presidente del Consejo Nacional del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), durante en evento donde se presentó la demanda penal en contra de Enrique Peña Nieto, en la Procuraduría General de la República, en la Ciudad de México.

“Amigas, amigos, el maestro Bernardo Bátiz que nos representa legalmente ha hecho una extraordinaria exposición sobre los motivos en los que estamos presentando muchos ciudadanos mexicanos esta denuncia penal en contra de Enrique Peña Nieto por traición a la patria.

“Hay elementos, hay pruebas, él hizo mención a cómo Peña Nieto antes de asumir la Presidencia de la República, en su carácter de presidente electo, llevó a cabo negociaciones con funcionarios del gobierno de Estados Unidos para acordar, para pactar la entrega del petróleo a compañías petroleras extranjeras.

“Es algo muy grave que, como lo mencionó también Bernardo, no debe pasar inadvertido, se trata de modificar artículos fundamentales de nuestra Constitución, el artículo 27 de la Constitución es el resultado, es el fruto, de las luchas del pueblo de México.”

El pacto de impunidad se mantiene

El pacto de impunidad entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador se mantiene. Lo repite siempre el presidente, hay que honrar los acuerdos, los contratos se cumplen. El problema es que la impunidad se le concede a Peña Nieto, Luis Videgaray y José Antonio Meade, no a Rosario Robles ni a Emilio Lozoya. Aún no sabemos los alcances de este pacto de impunidad y a cuales otros exfuncionarios cobija.

Leo en La Jornada:

“El ex candidato presidencial priísta José Antonio Meade no es investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en el caso del desvío de miles de millones de pesos del presupuesto de las secretarías de Desarrollo Social y Desarrollo Urbano cuando fueron encabezadas por Rosario Robles el sexenio pasado.

“‘Quiero ser enfático en esto: José Antonio Meade no se encuentra investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera. No tenemos nosotros en nuestra información nada que lo vincule al caso Robles. Se trata de responsabilidades de la señora Robles durante su ejercicio como secretaria’, dijo este viernes Santiago Nieto Castillo, titular de la UIF, instancia de la Secretaría de Hacienda encargada de investigar casos de crimen organizado.

“Explicó que tampoco existe ningún proceso sobre el ex presidente Enrique Peña Nieto sobre el caso Robles. ‘No hemos llegado a ese momento de la investigación’, dijo, sin abundar en ese punto.”

El circo judicial, el circo presidencial

El Poder Judicial sometido a los designios del Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo. Cito de nuevo a La Jornada:

“El Consejo de la Judicatura Federal (CJF) defendió su sistema de asignación de casos luego de que surgieron críticas al juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna por haber dictado prisión preventiva justificada a la ex titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), y sostiene que el sistema de justicia prevé que el juez que ahora lleva la etapa de control en el proceso de Rosario Robles Berlanga, no será el mismo en la etapa de juicio.

“Además, aunque la defensa de Robles presente una solicitud de recusación para que el juez Delgadillo Padierna ya no conozca del caso y solicite que se analicen el cambio de medidas cautelares –es decir que la ex funcionaria pueda enfrentar su proceso en libertad–, estas peticiones ya no serán resueltas por el juzgador (sobrino de la diputada Dolores Padierna) ya que desde el jueves inició su periodo vacacional, y corresponderá a quien lo sustituya conocer de los recursos.”

¿Periodo vacacional? Por favor, ¿a quién le quieren picar los ojos? El combate a la corrupción y a la impunidad de la 4T es mera simulación o, al menos, es superficial, cosmético: no se va al fondo. La simple relación entre Delgadillo Padierna y su tío político, René Bejarano (el Señor de las Ligas) no debiera quedar sólo en suspicacias, en sospechosismo. El juez debiera excusarse por esa relación y por la relación con la vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Dolores Padierna –la “tía Lola”, a quien, trascendió, el sobrino le dedicó su tesis.

En política no hay casualidades. En la farsa de la vida pública de México, poco ha cambiado. Aquí hay un cambio de gobierno, no un cambio de régimen. Los personajes no cambian, cambian los decorados, los escenarios. Carlos Ahumada (títere de Carlos Salinas de Gortari) ya ha sido capturado, Rosario Robles debiera de estar en la cárcel, sí, pero con el debido proceso, no como venganza de la familia Bejarano-Padierna y con el beneplácito de Andrés Manuel. Si esto no es una venganza, es lo más parecido a ella, sobre todo porque los de arriba, Salinas de Gortari, Peña Nieto y Meade, siguen disfrutando de su impunidad, de su inmunidad.

Para Andrés Manuel lo mejor no es la condena a las personas, es la condena al régimen. Una abstracción inusitada cuando las personas ejercen o prolongan el régimen de corrupción y de impunidad. El presidente de la Cuarta Simulación quiere que todo suceda sin escándalos, sin circo, sin chivos expiatorios porque no quiere ganar popularidad con esas medidas. Y, sin embargo, el presidente de la Cuarta Simulación entró de lleno en este circo de tres pistas… y sólo falta que le crezcan los enanos.

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