Por Sara López.

Cuando se quiere tener una carrera en el arte, al principio se es ingenuo, y se vislumbra como inalcanzable el acceso a los espacios importantes de exhibición o a las instituciones.

En mi caso, y al darme cuenta de que incluso importantes proyectos formativos te inducían a la práctica del tráfico de influencias, como única opción, que se traducían en irte a tomar con las personas influyentes o importantes, siendo mujer se dificulta al doble, porque ir a tomar con curadores, artistas de renombre o gestores, significaba la probabilidad de que quisieran ligarte, o que tú tenías que “cotorrearte” con ellos como una groupie.

Si el personaje era gay, lo que sucedía era que te ignoraba por completo. Recuerdo haber enviado a Guillermo Santamarina mi solicitud de amistad, después de haber sido maestro mío en PARAC, y principalmente por admiración. Mi solicitud de amistad se quedó congelada por años, hasta que yo mejor con pena ajena la deshice.

Volviendo al hilo, es tan tortuoso mantenerse límpido de intenciones en este país de prácticas torcidas, en donde el arte se ve como un privilegio y no como un oficio, que lo primero que hice al tener la posibilidad de abrir acceso a artistas emergentes es dar espacio a las mujeres.

Recientemente me visitaron las responsables del serio proyecto Archiva Pública, que profundiza en un estudio sobre los accesos que se les dan a las mujeres en el arte y de qué forma, aparte de difundir el arte de las creadoras de forma historiográfica. Ellas me reconocieron de palabra como la primera gestora a nivel histórico en la localidad que abre un espacio expositivo exclusivo para mujeres.

Este espacio es una pequeña, pero bella salita en el Centenario, que he podido otorgar a las artistas para proyectos contemporáneos. Cuando ellas me notificaron de esto, no me dio halago, me dio responsabilidad. Porque ha sido el resultado de querer hacer las cosas de forma frontal, y de equilibrar a mi género que en el arte nunca ha sido tratado con igualdad. Y yo misma lo padecí muchas veces.