Por Félix Cortés Camarillo.

Yo no sé más como decirte

Nada más que palabras

Porque tú eres esta bella historia de amor que jamás dejaré de leer

las palabras fáciles, las palabras frágiles…

Palabras, palabras, Giancarlo del Re.

No se han cumplido aún doce meses de la toma de posesión del presidente López y este viernes ya estaremos enfrentando el festival verbal al que los informes presidenciales nos han acostumbrado desde hace casi un siglo. Todos los mexicanos sabemos que este ritual suele presentarse como un vendaval de palabas huecas que envuelven cifras millonarias siempre inalcanzables en lo material y en lo imaginario a los ciudadanos.

Los enormes volúmenes que contienen las cifras del informe son un atentado a la naturaleza que produce los árboles que proveen papeles que nunca nadie leerá.

De manera especial, el primer informe de Andrés Manuel López es un contenido de lo más previsible de la historia.

Primero porque los logros son inexistentes. El congelamiento de la inversión público en un equivocado afán de confundir la inmovilidad con la imprudencia en el gasto. Ello se ha reflejado en las fatales cifras del crecimiento económico de nuestro país.

Se esta suerte, el primer informe de esta administración lo podemos escribir desde ya, porque lo hemos escuchado en frases fragmentarias y lapidarias que ya cansan, ciertamente. A saber:

Todos los males de este mundo derivan del cochinero que las anteriores administraciones neoliberales le heredaron a los actuales salvadores de la Patria. No somos iguales, esto ya cambió. Se acabó la corrupción. Ya no hay avión presidencial que ni Trump lo tiene -aunque todavía se desconoce quién es el valiente comprador- y los funcionarios públicos ya no vuelan en aviones privados ni en helicópteros del gobierno ni tienen seguro médico privado de alto costo.

Yo tengo otros datos. Los mexicanos somos felices, felices, felices, y la economía va requetebién, me canso ganso. Hay un millón de jóvenes mexicanos que reciben una mensualidad por aprender a no hacer nada ni estudiar nada. La educación superior será absolutamente gratis para todo aquel que quiera estudiar, aunque sea en las universidades Benito Juárez que no se ha visto ni una sola. Todo ello salpicado con referencias, frecuentemente erráticas a pasajes bíblicos y mini cápsulas de historia nacional para principiantes con referencias a la mediocridad en los satisfactores materiales que necesitaba Benito Juárez-

Tabasco es un Paraíso en vías de perfección cuando la refinería de Dos Bocas entre a los índices de alta productividad de petróleo crudo y gasolinas beodas, y el aeropuerto de Santa Lucía será la solución a todos los problemas del subdesarrollo. La mejor política exterior es la política interna; cualquier actitud de gallardía o de defensa de la soberanía nacional equivale a darle escobazos al avispero del cerebro de Donald Trump. Las tareas de promoción al turismo en nuestro país y a las inversiones productivas en México cierran todas sus oficinas en el mundo: para ello están los embajadores, vaya.

Todo ello le hemos venido escuchando en un canturreo tautológico, demagógico y cotidiano que se hace llamar conferencia de prensa, desde un bellísimo salón de Palacio Nacional.

Y es solamente el primer Informe. Parole, Parole, Parole. Hamlet lo decía con más elegancia: Words, Words, Words

felixcortescama@gmail.com

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