Por Eloy Garza González.

Hoy murió Francisco Toledo, el más grande artista gráfico de México que conocí (el otro fue Vlady). La mayoría de la obra gráfica que tengo en mi casa es suya. Cuento con más de 20 lienzos, litografías, grabados y acuarelas de su autoría. Dos de ellos son verdaderas obras maestras. Amiga mía es su hermana, que es una espléndida curadora. Hace algunos años entrevisté a Toledo. Fue un hermoso encuentro que transcribo en su honor.

El artista oaxaqueño Francisco Toledo es un hombre reacio, de trato difícil, padre de cinco hijos. Me confiesa que tiene miedo porque sufre pesadillas sobre la muerte, “aunque como todos los hombres que vamos de salida, yo no tengo sueños”.

¿Qué valor le atribuyes a la tecnología?

“¿Valor? Ninguno. Veo destructora a la tecnología, pero a lo mejor esta opinión se debe a mi formación o a mis orígenes. Un pintor como yo utiliza las herramientas más antiguas, o sea, un palo con unos pelos de animales en un extremo: es una tecnología que se inventó hace cuatro mil años. Un día cierto hombre prehistórico tomó pigmento y lo revolvió con grasa animal. Yo no me valgo más que de esa tecnología. Nunca he ido más allá. Por otro lado, los coches, las fábricas, todo lo que genera contaminación es nocivo. Al mismo tiempo, no se puede prescindir de las tecnologías. Hay una contradicción entre lo que nos está matando y lo que nos está ayudando. Somos víctimas de las tecnologías.”

¿Cuál es tu opinión sobre los órganos sexuales, sublimados en tu arte?

“Se puede hablar de la fecundidad, pero también veo la parte estética. Es una forma que tiene cierta belleza y es un símbolo de vida. En mi obra aparecen simbolismos de la fertilidad de ambos sexos, a diferencia de las manifestaciones artísticas de las civilizaciones antiguas de México, donde la iglesia destruyó la mayoría de estos simbolismos”.

Actualmente, ¿qué vertientes ha tomado tu trayectoria artística?

“Ojalá tomara vertientes, quiebres, pero no lo hace, sino que va en línea recta. Bueno, por ejemplo, respecto de la exposición de homenaje al frijol, no todos los cuadros tienen que ver con ello, pero sí una buena cantidad de obras son dedicadas al frijol y su forma. Y como historia personal te cuento que ya casi estoy sordo, porque de niño me metí un frijol en el oído. Con esta historia personal quise hacer una exposición hace un par de años”.

¿Por qué tanto murciélago chupando sangre en tu obra? ¿No te parecen animales muy feos?

“¿Feos? Pregúntale a una murciélaga. Puedo decir muchas cosas del murciélago: es un animal mítico; es uno de los dioses de los zapotecas. De niño me impresionaba verlos volar. Su estructura es bella, se eleva. También hay muchos mitos alrededor suyo, se les veía a veces repulsivos: son las alas de Satán, en la ideología europea”.

Toledo me explica que el espectador cree que su mundo es mágico, que es mítico. Pero no: la pintura es pura tinta, puro color, formas, composición, imaginación.

¿Te sientes bien reconocido como artista por la opinión pública de México?

“Mira, Eloy, yo ya soy una persona mayor. Como decía Andrés Henestrosa: no hay tranca que evite que entre la muerte en casa. A mí no me cambia mucho el reconocimiento. De todos modos, existe gente joven y amable que cree en lo que soy”.

eloygarza1969@gmail.com

@eloygarza

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