Por Obed Campos.

Para el final de la tragicomedia que vive Nuevo León en cuanto a que los diputados vayan o no a cantarle las golondrinas a Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, y a su escudero y secretario de Gobierno, Manuel Florentino González Flores, pues hay muchos que ya levantan la mano esperando que los escojan como relevo.

Gente que sabe de qué carbón usar para calentar el horno donde se hacen los bollos me aseguran que El Bronco no se va, que va a acabar su sexenio, con más pena que gloria, pero que, en cambio, el que sí se puede ir despidiendo del poder es Manuel González.

Yo estoy como Santo Tomás, hasta no ver…

Pero me dicen que solamente hay dos relevos que se pueden tomar en serio para Manuel, y estos son Jesús Humberto Torres Padilla, quien es Secretario de Infraestructura, y Bernardo González Garza, el abogado con meteórica y reciente carrera dentro de la política local.

Me dicen que Torres es obediente y que, si le toca, pues va a jalar y a tratar de sacar la bola del cuadro.

Pero en cambio, Bernardo, quien ya fue Procurador, Secretario de Seguridad y Alcalde Interino, tiene otros sueños y otras aspiraciones.

De hecho, públicamente González Garza dijo que iba a ver cómo le hacía para colarse en las boletas y ser candidato a la gubernatura en las elecciones que vienen.

Y aunque ya no ha dicho esta boca es mía, sé que su corazoncito late por el Palacio de Cristal de Zaragoza y Constitución.

En cuanto a Torres Padilla, se puede decir que es de lo menos peor del gabinete de Jaime.

La intención de dejarlo a cargo de la Secretaría de Gobierno es por sus buenas artes y relaciones con la Iniciativa Privada y con algunos grupos políticos.

Pero estas dos son apuestas, y pueden salir otros tiradores de las sombras que se ciernen poco a poco más oscuras sobre el gobierno de Nuevo León.

obed@sdpnoticias.com

@obedc

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