Por Francisco Tijerina.

“Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo”

Cicerón.

Bien dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos.

Y es que una vez pasada la emergencia todos tendemos a olvidarnos del tema y proseguimos con nuestra vida normal.

Eso sí, a la hora de los “cocolazos”, o como algunos diputados “faltando cinco para las doce”, andaban haciendo recomendaciones y lanzando exhortos para evitar tragedias, ¿y el resto del tiempo?

Hablamos de conciencia y responsabilidad cuando tenemos la lumbre cerca de los aparejos, no antes, y no revisamos la historia para darnos cuenta de lo mucho que nos cuesta como sociedad el reparar, recomponer y arreglar, los daños que nos deja cada fenómeno natural que nos ocurre y cuyos montos y alcances se agigantan gracias a nuestra inmensa colaboración.

Me espantan las cifras que le escuché citar a Martha Herrera, representante en México de Arise, una organización encaminada a prevenir las catástrofes y crear conciencia: por cada peso invertido en prevención se ahorran hasta siete pesos en reparación de daños posteriores a las contingencias. Lo grave, lo triste, lo preocupante, es que no hay dinero que pueda recuperar las pérdidas humanas.

En Arise participan los sectores público y privado, además de universidades y ONG’s y dentro de poco tendrán un congreso en el que participarán especialistas.

Para quienes hemos vivido temblores, huracanes, inundaciones y sequías, la historia no es nueva, pero a pesar de haber vivido tan dramáticas experiencias lo cierto es que tendemos a borrarlo de nuestra memoria y volvemos a las mismas prácticas que en mucho contribuyen a agigantar los efectos negativos.

Es tiempo de pensar, crear conciencia, ayudar y ayudarnos un poco o más bien un mucho. Nuestra aportación, por mínima que sea, puede salvar una vida y ahorrarnos mucho dinero.

ftijerin@rtvnews.com

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