El genial clown Facundo Jiménez y el escritor Gabriel Contreras, dejaron esta vez que el azar, el padre del caos, dirigiera una entrevista reveladora. La alegre locura del payaso no dejó la sonrisa y el juego para reflexionar sobre sí mismo, sus motivos, sus miedos, su técnica, su trascendencia, su conexión con el verdadero director de todo payaso: el público.

Facundo ha sido payaso por más de 25 años. Recibió su título en la carpa, todavía siendo niño, en la forma de una clásica nariz de payaso. Y ahora no parece querer dejar de serlo. Aún más, muestra toda la intención de contagiar esa vocación por la alegría a nuevas generaciones de payasos.

Si bien existen muchas personas con una fobia irracional contra los payasos, Facundo no lo dice, pero nos da pistas para interpretarla. En el payaso no encontramos a un actor, encontramos un personaje real, despojado de prejuicios, regresivo hasta la inocencia y fragilidad de un bebé. En su charla, Facundo nos dejará mucho en qué pensar acerca de nosotros mismos, y sobre todo acerca de la naturaleza misma de la alegría que un payaso no provoca sino descubre dentro de nosotros.

Al final del espectáculo, no evaluamos la actuación del payaso con risas y aplausos, sino con el cambio que hizo en nosotros. Esos prodigiosos frutos del caos.

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