Por Carlos Chavarría.

La política poblacional es toda una serie de arreglos y determinaciones institucionales y sociales que se dirigen en el sentido de alcanzar tasas de natalidad fijadas como objetivo para mantener la sostenibilidad de la raza humana en sus contextos socio políticos y económicos.

Debemos entenderlo como es, la aprobación del aborto “on request” implica una profunda modificación de la política poblacional de cualquier país y para asumirla se debe estar bien informado, muy al margen de todos los argumentos morales o sociales implicados.

No es la primera vez en la historia reciente que se pone de nuevo a discusión el tema del aborto electivo o voluntarioso como herramienta de control poblacional, tal y como en los 70´s del Siglo XX se instaló aquella exitosa campaña de “la familia pequeña vive mejor” para reducir la razón de crecimiento poblacional.

La política poblacional tiene muchas aristas y riesgos, existen países tan “exitosos” en desincentivar la procreación, como Japón que ya tiene una tasa de crecimiento negativa de 0.27% [http://worldpopulationreview.com], de hecho muchos países del “primer mundo” ya se encuentran en tasas muy debajo de la mínima de sostenibilidad de 1.21%, que unido al eficaz sistema de salud se han convertido en países de viejos con una desesperada necesidad de importar mano de obra de donde sea.

La naturaleza determinó que no fuésemos seres hermafroditos, como tampoco coacervados celulares de multiplicación espontánea, y la humanidad se ha propagado a lo largo de los 30,000 años desde que somos homo sapiens.

No somos de silicio o germanio, elementos más estables que el carbono, y por eso envejecemos degradándonos, y al final se termina nuestro ciclo vital y todo lo que representamos pasa a formar parte de la entropía de nuestro universo observable.

Parte de nuestro designio por la naturaleza es el impulso de permanecer como especie y prevalecer cada vez en mejores condiciones sobre las demás hasta lograr los propósitos que como individuos y especie nos representen mejor.

A partir de ese impulso vital originario hemos desarrollado -siendo la única especie que lo ha hecho- toda una serie de diversos aparatos complejos del pensamiento que nos inducen a integrarnos en, dentro y con el orden natural, sacándole el mayor provecho a la materia, la energía y la información, esta última en su sentido más amplio y no sólo las TI.

Uno de esos aparatos más intrincados es el concepto de libertad, y usándolo, algunos individuos están tratando de imponer una política poblacional depresiva a través de la “despenalización” del aborto voluntarioso que no es sino la promoción o incentivo del mismo hecho sin considerar los impactos que tal política pública tendrán sobre el desempeño global de la civilización y tratando de preservar la sola soberanía del individuo sobre su cuerpo sin considerar nada más.

Somos parte del 40% de las 193 naciones del mundo donde aún el aborto no es resuelto como un tema “on request”, o al gusto, como lo desean los grupos que están manipulando la opinión pública para favorecer tales determinaciones sin informar de todos los ángulos de tales medidas.

Los invito a que se documenten primero acerca de las implicaciones poblacionales en el reporte de la ONU sobre este asunto de población antes de dejarse maniobrar por los “topic trends”.

El problema de la pobreza, si acaso se desea usar este argumento como justificante de una política poblacional a favor del aborto, nada tiene que ver con la natalidad sino con la educación y la elevación de la conciencia crítica, que se enfrenta a uno de los aparatos más nefastos que hemos creado para la administración del poder y son los gobiernos que suplantan a la sociedad como objetivo primario, sosteniendo un estado de cosas que ya no funciona.

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