Por José Jaime Ruiz.

Manipulador, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha asestado duros golpes al Estado mexicano y quiere desviar la atención de lo principal: en México el Estado perdió el monopolio del uso legítimo de la fuerza y, también, trata de que se nos olvide la investigación en su contra por haber violado la ley al dejar en libertad a un presunto delincuente, como lo es Ovidio Guzmán López. El presidente (y su gabinete de Seguridad) ya confesó su delito, pero las indagatorias de la Fiscalía General de Alejandro Gertz Manero (quien ya lo exoneró) siguen estancadas.

Andrés Manuel, al tratar de manipular a la opinión pública, ha sido irresponsable. Hablar con dejadez de un golpe de Estado es inadmisible. Para salvar el pellejo jurídico, ya sabemos, López Obrador invoca demonios y tigres sueltos sin prudencia, o halcones, como prefiere llamarlos. Si no manipulación, golpe de un estado alterado: quien no quiere ver fantasmas, que no salga de noche.

El presidente no ha sorteado aún su peor semana de comunicación social. En la encuesta publicada por el Grupo Reforma: Seis de cada diez mexicanos reprueban la forma en que el gobierno de AMLO ha manejado lo ocurrido en Culiacán con Ovidio Guzmán López. El 54 por ciento no cree en las explicaciones del gobierno y éstas generan miedo y desconfianza. De los encuestados, siete, de cada diez ciudadanos, piensa que este gobierno ha ocultado información sobre el operativo fallido en Culiacán.

En una encuesta de Mitosksy, encargada por el Ejército mexicano, según trascendido de El Universal, también se desprende que la opinión pública no está de acuerdo con la estrategia que se sigue en el combate a la inseguridad:

“En el caso de la opinión sobre el Ejército Mexicano, el 62.5% dijo que es buena, 26.4% que es regular y 10.1% que es mala, el resto no respondió. Cuando se preguntó sobre la estrategia de seguridad, poco más de la mitad, 53%, dijo que debe modificarse porque no está dando resultados, mientras que 42.4% opinó que debe mantenerse y 4.6% no contestó.”

Andrés Manuel ha dado duros golpes a la legitimidad del Estado mexicano cuando avaló dejar en libertad a un presunto delincuente con orden de aprehensión con fines de extradición; al sugerir que se cocina un golpe de Estado sin ninguna evidencia, sin ninguna prueba que argumente sus irresponsables tuits; cuando defenestra públicamente las críticas sólidas del general Carlos Gaytán; cuando culpa al Ejército del operativo fallido, civil, en la detención de Guzmán López; cuando, sin ningún pudor, califica a la prensa como “perros”; cuando, sin pruebas fehacientes, condena al hijo de Felipe Calderón y Margarita Zavala como autor de las granjas de bots en contra de los periodistas.

No sólo el operativo en Culiacán fue fallido, también la comunicación social encabezada por AMLO en las mañaneras, ha resultado fallida. Para ocultar sus errores, Andrés Manuel manipula, desvía la conversación, trata de imponer una narrativa de victimización que no resulta. ¿Golpe de Estado? Ridiculez narrativa. En realidad, quien ha golpeado al Estado mexicano es nuestro presidente.

@ruizjosejaime