Por Félix Cortés Camarillo

Hace muchos, cuando me asomaba apenas al futbol con una afición que prometía ser apasionada y acabó siendo contemplativa, el primer crack del que tuve noticias sin conocer la palabreja fue Luis de la Fuente y Hoyos, hijo de un asturiano dedicado al cabotaje en Veracruz, donde había nacido aquel mocetón fuerte al que apodarían luego El Pirata y que en su tiempo fue el mejor jugador de futbol en nuestro país. Dícese que la canción Veracruz se la compuso su gran amigo Agustín Lara para referir, así fuese marginalmente, la lejanía del pirata de la tierra donde había nacido con la luna de plata.

Nunca conocí al Pirata Fuente; de hecho, las únicas imágenes suyas que en mi vida vi, fueron la de unos cuadernos de monitos, que creo editaba, como los de El Santo, un señor llamado José G. Cruz que debe haberse hecho millonario. Nunca le vi en persona, mucho menos jugando; cuando él se despidió después de una vida azarosa en lo personal y llena de triunfos en lo deportivo, yo tenía diez años.

Viene a cuento porque el estadio de futbol de mi querido puerto jarocho se llama Luis Pirata Fuente y acaba de ser vaciado por la Federación Mexicana de Futbol, que ha expulsado a toda la organización de los Tiburones Rojos del paraíso del futbol nacional.

Debo decir que iba a comenzar esta líneas consignando que desde que los pillos entraron al futbol profesional mexicano comenzó la desgracia de ese deporte en lo que a buenos manejos y honestidad se refiere, pero una voz dentro de mí me recordó que nunca habían salido de ahí. De hecho, la desafiliación del Club Veracruz se ha dado demasiado tarde, según los que de esto saben: el dueño del club, don Fidel Kuri, tiene fama de ser un pillastre y que deja al lub con fuertes deudas hacia fuera, pero también hacia dentro con los jugadores y los empleados.

Fidel Kuri entrará en los vericuetos legales, pero la FMF es una entidad demasiado fuerte para él, especialmente por el enorme desprestigio que arrastra. Seguramente, y por lo mismo, tendrá los recursos para afrontar los desembolsos y descalabros que la nueva situación le plantea. El asunto es si los futbolistas que no son estrellas de gran magnitud, las integrantes del equipo femenil, los técnicos, asistentes, aguadores, todos, tendrán un asidero para los tiempos de vacas flacas.

Ojalá que los jueces implacables de la federación recuerden que tienen en sus reservas un fondo para apoyar a las inocentes víctimas de estas trastadas

PARA LA MAÑANERA.- Señor Presidente, con todo respeto: ¿cuándo mejorará la proporción de paleros de medios electrónicos fantasmas y de auténticos periodistas en su sermón de la montaña de todas las mañanas? Está bien que Lord Molécula con su bigotito afrancesado y su corbata de moño haga su numerito junto con otros de su misma estirpe, pero con mayor frecuencia debieran acudir –y participar- periodistas de verdad.

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