Por Félix Cortés Camarillo

Llorando estará recordando el amor

Que un día no supo cuidar…

Llorando se fue,  Los Kjarkas

            Hay pocos indicios de que la tensión en las relaciones mexico-bolivianas de nuestros días se recompongan en un futuro próximo. Más, los indicios nos llevan a pensar en una posible ruptura de relaciones ante la hostil actitud de los bolivianos y el desinterés del presidente López de entrar en guerras floridas. Bolivia romperá finalmente relaciones porque México no va a entregar a los asilados, y la pregunta es qué pasará con ellos. El asunto es sencillo: cuando esa situación se dé, y de según las prácticas y tratados internacionales el paquete de asilados, y paquete es el mejor término para este grupo de personas que esperan con ansia una soga para salir del altísimo plano del Iticaca,  que hoy están en la embajada de México en La Paz, será endosado, como todos los asuntos mexicanos, a un tercer país que quiera hacer el papel de representante de nuestros intereses. Ese papel cae por lo general en países teóricamente neutrales como Suiza, o poderosos como los Estados Unidos.

            Muchos menos pistas, sin embargo, hay en las causas que han llevado a la quiebra del régimen de Evo Morales, quien lo consideró tan sólido que intentó perpetuarlo y fue forzado a renunciar ante las protestas populares amplísimas que desataron sus ambiciones reeleccionistas.

            Tampoco se entiende el discreto comportamiento de los Estados Unidos, que no ha tomado partido ni ha hecho pronunciamientos firmes ante el problema que enfrenta su supuestamente admirado presidente mexicano.

            Detrás de eso se oculta el yacimiento de litio más grande del mundo, ubicado en la provincia de Potosí, que llenó con su plata las arcas españolas durante todo el siglo XVII y XVIII; aunque la incapacidad de Bolivia para la explotación de ese yacimiento ha limitado la producción, los vecinos Chile y Argentina, que comparten la zona y la veta, la han sabido aprovechar: Chile en un 44 % y Argentina en el 25. Pero Evo Morales tenía un plan de explotación moderna e intensa, asociado con una empresa alemana y una china. Eso llamó la atención e hizo parar las orejas en muchas capitales importantes del mundo capitalista. O comunista, para el caso.

            El litio es un metal ligero que se ha convertido ya en el petróleo de nuestro siglo. Algo que los consejeros del presidente López no le han querido decir, porque tal vez no lo saben, es que las reservas de litio en México son mucho más importantes, económicamente, que las de petróleo. El litio es la materia prima de las que se hacen las baterías de los teléfonos celulares, para empezar, y será lo que produzca las baterías para los carros eléctricos de pasado mañana. Algo que estos expertos acabarán llorando no haberse dado cuenta.

            Morales sí se dio: también sus adversarios, y por eso se encuentra en el exilio. No les gustó que fuera él quien se encargara de repartir el pastel con los alemanes y los chinos, sin –como decimos en México– salpicar.

PARA LA MAÑANERA.-  Señor Presidente, con todo respeto: ¿fue el gobierno de México el que le pidió al socialista de España que le ayudara a sacar a escondidas a los asilados de la embajada en un operativo abortado que provocó la expulsión de la encargada de negocios de España y la de nuestro país? ¿Acaso fue iniciativa de Madrid?

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