√ La muerte de Fátima, dijo Francisco Garfias, en Excélsior, es “el Ayotzinapa de López Obrador”.

√ El feminicidio en general —incluyendo la muerte de Fátima—, piensa Ricardo Rocha, de El Universal, es “el Ayotzinapa de AMLO”.

Son dos de los mejores periodistas de México, amigos ambos, pero creo que en esta ocasión, si los leyera Tirso de Molina, les diría que “a una verdad le añaden ceros”. Es decir, exageran bastante.

Un 1 con un cero es 10.

El mismo número con dos ceros es 100.

Con tres ceros, 1,000.

Con cuatro, 10,000.

Con cinco, 100,000.

Con seis, 1,000,000.

Pancho Garfias y Ricardo Rocha han elevado la cuenta con muchos más de seis ceros.

Los columnistas Garfias y Rocha han dicho una verdad, sí: el feminicidio ahí está, cada día más visible —lo que no significa que cada día aumente el número—: en efecto, cada día más notorio gracias a las protestas de las feministas cuyos excesos han obligado a toda la sociedad mexicana a prestarle atención el problema.

¿Tiene la culpa el presidente López Obrador? Desde luego que no. Ni siquiera corresponde al gobierno federal perseguir a los feminicidas. El delito, por lamentable que sea, es del fuero común.

Es mucho lo que AMLO puede hacer para contribuir en la disminución del número de feminicidios, y creo que lo está haciendo con su estrategia de seguridad pública, basada en crear condiciones para pacificar al país atacando el mal desde la raíz.

Por cierto, el que explica con bastante claridad la estrategia es el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo. Estuve en una reunión en El Heraldo, en la que él detalló lo que el gobierno hace. Se trata de un plan que funcionará en el mediano plazo y que está basado en combatir la corrupción, innegable en los cuerpos policiacos. Ojalá Durazo transformara su presentación en un breve video para difundirlo masivamente.

¿El Ayotzinapa de AMLO? Falso. Lo que es seguro es que no habrá casa blanca

Sí, es verdad, si la muerte ligada al narco desapareciera, los machos seguirían matando a sus compañeras solo porque ellas son mujeres y porque ellos pueden hacerlo. Pero si las fuerzas policiacas estuvieran menos involucradas en el combate a las mafias, podrían patrullar mejor las calles para responder más rápidamente a las denuncias ciudadanas relacionadas con otros delitos, como la violencia contra las mujeres.

Lo que me parece absurdo es añadirle tantos ceros al problema para tratar de convertirlo en un riesgo de gobernabilidad para AMLO.

Ayotzinapa —la desaparición de 43 normalistas— fue una de las crisis que acabó con la imagen de Peña Nieto; la otra fue la casa blanca, esto es, la compra de una residencia que hizo la hoy ex esposa de EPN Angélica Rivera, que todo el mundo consideró un gran acto de corrupción.

No creo que el feminicidio sea el Ayotzinapa de AMLO, pero no puede descartarse que una tragedia tan fuerte como la de los normalistas se presente durante el sexenio de la 4T.

Lo que no habrá jamás en el gobierno de Andrés Manuel es una casa blanca: el actual presidente de México es honrado como pocos mexicanos.

Podrá haber hechos dramáticos durante el sexenio; de hecho, los hay, pero también existe una estrategia para combatirlos. Lo que no conoceremos será un acto de corrupción presidencial, y esto es lo que al final hará que los objetivos de AMLO se cumplan.

Por lo demás, no creo que vaya a caer la aprobación de Andrés Manuel en las encuestas. Lo que le ha hecho popular —los programas sociales, su austeridad personal, el combate a la corrupción— se mantiene como al principio. Lo veremos cuando, en un mes, se publiquen los estudios serios.

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