Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

La alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores Carrales, tiene una posibilidad inédita como precandidata a la gubernatura de Nuevo León: ser la candidata de la unidad entre el PRI, el PAN y los que se sumen (como el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, si acaso pasa la prueba del ácido de las “broncofirmas”). Morena ya tiene amarrados al Partido del Trabajo y, se supone, al Verde. Movimiento Ciudadano anda solo porque solito es el senador Samuel García.

La candidata de Yeidckol Polevnski es Flores Carrales, pero Yeidckol ya no es la dirigente de Morena. Los duros-puros que llegaron a la dirigencia son de izquierda-izquierda y ven con simpatía la candidatura de Tatiana Clouthier, una de las cercanas a la casa-palacio presidencial. Para la nueva dirigencia de Morena Tatiana es la candidata, punto.

El PRI tiene dos candidatos cabeza de grupos. El de los tradicionales en la figura de Ildefonso Guajardo y el de los medinistas (el exgobernador Rodrigo Medina) con el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza. El PRI no es opción para el 2021. Por eso se baraja la inclusión en sus candidaturas, esto es, Ildefonso para la gubernatura, el líder de los medinistas y diputado local, Francisco Cienfuegos para Monterrey y, de ganar, ofrecerle de nuevo la procuraduría estatal al actual alcalde de Monterrey. No sucederá, el encono entre los miembros de los grupos es insuperable, por eso sigue latente la opción del alcalde de Apodaca, César Garza Villarreal.

Ayer se dio una declaración importante de uno de los mandamases del Grupo Alfa, una de las empresas insignia de Monterrey (Cemex y Femsa son las otras), Álvaro Fernández Garza: “Me atrevo a decir a título personal, no como director de Alfa, es que cualquiera de ellas (Cristina o Clara Luz) será mejor a lo que actualmente tenemos”.

¿Por qué es importante esta declaración? No sólo por el puesto que tiene en Alfa sino porque su familia es históricamente panista, por el lado de su padre, Alberto Fernández Ruiloba, uno de los hacedores del PAN en Nuevo León. Álvaro es hermano de dos de los grandes panistas de abolengo, Mauricio Fernández Garza y Alejandra “Kana” Fernández. ¿Es un espaldarazo del PAN? Sí y no. Lo que ha hecho Álvaro es abrirle la posibilidad a Clara Luz de colarse en el PAN, el PAN histórico y con los empresarios que cuentan y que, como familia Garza Sada-Lagüera, no le perdonan ni le perdonarán a Alfonso Romo, coordinador ejecutivo de la Presidencia, su pleito con ellos –tampoco es de su humor que miembros de la 4T llamen “héroes” a los asesinos de Eugenio Garza Sada.

Si Morena no quiere a Clara Luz y ejerce una política de conflicto y exclusión, la alcaldesa puede optar por una política de composición, de alianzas con su compadre priista Jorge Mendoza, con su amigazo Ildefonso Guajardo, con los panistas, incluyendo a los pragmáticos, como su vecino alcalde de San Nicolás, Zeferino Salgado, quien negociaría diputaciones locales y federales, alcaldías y regidurías.

En Nuevo León, en la foto del día, apenas hay tres precandidatos ganadores: Samuel García, Clara Luz Flores y Tatiana Clouthier. Cuando se habla de Carlos Salazar o el expresidente del equipo Tigres, Alejandro “el Inge” Rodríguez, en las mesas políticas hay bostezos… o bromas.

La mesa no está servida, pero ya hay mesa.

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