Las mujeres lo cumplieron. Ayer 9 de marzo, la fuerza femenina desapareció. No hubo o fue mínima la presencia de ellas en oficinas públicas y privadas, en el transporte, comercios, escuelas y en la calle. Todo para cumplir con el objetivo planteado en el #9MNingunaSeMueve y hacer notar la importancia del sexo femenino en el país, pero sobre todo para exigir seguridad y justicia ante las agresiones que sufren en hogares, espacios públicos y centros de trabajo sin castigo para los culpables.

Ellas paralizaron el Congreso de la Unión, los juzgados, el Instituto Nacional Electoral (INE), y el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) y dependencias del gobierno, donde se estiman que no acudieron 505 mil 573 mujeres a trabajar.

Tampoco fueron a trabajar a escuelas públicas y privadas, campus universitarios y se sintió su ausencia en restaurantes, cines, plazas comerciales y centros deportivos. En ciudades importantes del país también se replicó el ejercicio.

Sin embargo, en el sector informal, las mujeres sí salieron a las calles a trabajar, pero dejaron claro que apoyan por completo el paro nacional contra la violencia y en demanda de seguridad, pero el argumento fue “si no trabajamos mi familia no come”.

En el Senado se ausentaron mil 434 mujeres, quienes representan 42%, y de manera paralela no acudieron a sus oficinas 63 senadoras. En la Cámara de Diputados también faltaron 3 mil 800 mujeres; 2 mil 900 trabajadoras de confianza, 700 sindicalizadas y 241 diputadas, incluyendo la presidenta, Laura Rojas, quien colocó letreros en las puertas de sus oficinas con la leyenda: “Cerrado por paro“.

En el INE no hubo presencia de mujeres y la sede amaneció vacía, sin trabajadoras, al igual que abogadas, secretarias, jefas de área y las cuatro consejeras: Claudia Zavala, Pamela San Martín, Adriana Favela y Dania Ravel. Sin ellas, la actividad casi es nula y el INE no funciona, pero no se tiene certeza cuántas desde las 10 mil 509 empleadas que hay en el país laboraron.

De acuerdo con la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), más de 500 mil mujeresburócratas dejaron de laborar en la administración pública federal. La FSTSE concentra 82 sindicatos nacionales y representa a un millón 600 mil empleados. Esa organización informó que “por la importancia de su labor, personal médico compuesto por enfermeras y doctoras del ISSSTE sí se presentaron”.

En el Inai, de 339 mujeres que laboran ahí, sólo cinco colaboradoras decidieron trabajar.

En la mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador también se registró ausencia de las mujeres, pues de las 30 reporteras y fotógrafas que regularmente asisten, sólo seis asistieron.

En los Poderes Judiciales Federal y de la Ciudad de México hubo día inhábil y los plazos legales no corrieron ayer, por ello, no publicaron acuerdos.

En los estados se suman a la presión femenil. En ciudades como Monterrey, Ciudad Juárez, Villahermosa, Morelia, Pachuca, Chilpancingo y Yucatán, entre otras, también se hizo notar el movimiento 9M.

Pero no todas pueden dejar de trabajar un día porque son el sustento de su familia. Esa realidad se vive en muchas comunidades rurales, donde las jornaleras siguieron su vida habitual.

En Monterrey la ausencia de mujeres se notó más en el Metro, donde entre las 7:00 y las 8:00 horas, los pasajeros son ordinariamente 55% hombres y 45% mujeres, pero ayer la diferencia era de ocho hombres por dos mujeres. No hubo estudiantes y la Cámara de la Industria de la Transformación (Caintra) de Nuevo León estimó que la ausencia de ellas tendrá un impacto económico por más de 580 millones de pesos.

En Ciudad Juárez, las calles lucieron vacías, pues miles decidieron sumarse al movimiento. La Asociación de Maquiladoras Index estimó que 20% de las trabajadoras de esa industria (unas 30 mil) se unieron al paro.

Sin embargo, en las zonas rurales de Michoacán las mujeres trabajaron, pues en la mayoría de los casos son el sustento de su familia.

En Chiapas, las mujeres que laboran en las aduanas en la frontera con Guatemala, personal de limpieza, seguridad, enfermeras, oficinas y otros trabajaron normal: “Si no venimos a trabajar nos corren”, dijo una trabajadora de limpieza que da servicio en las aduanas.

Sin embargo, mujeres de pueblos originarios del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se concentraron en sus Caracoles durante la madrugada y con veladoras en mano, en memoria de las víctimas de feminicidios, expresaron su apoyo al paro.

Vacío, es la palabra describe lo que sucedió ayer en la industria del entretenimiento. Tan importante fue el sillón vacío de Adela Micha en su programa La Saga como las butacas de cine desocupadas. En televisión las ausencias fueron totales: Galiea Montijo, Andrea Legarreta y Paty Chapoy pararon.

En los pasillos de Televisa sólo hubo hombres, lo que demostró la importancia del trabajo de ellas.

Para los negocios fue un día desangelado. Centros comerciales, bancos, restaurantes, tiendas de autoservicio y departamentales resintieron la ausencia de las mujeres, tanto para la operación como en las ventas.

Leyendas como. “Si no hay mujeres no hay Nike”; “En BBVA nada funciona sin ellas”; “Por un México sin feminicidos” o “Nuestra esencia son las mujeres“, los negocios mostraron su apoyo.

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