Por Eloy Garza González 

Miguel Treviño, alcalde de San Pedro Garza García, Nuevo León, acaba de ser consagrado por Refoma/El Norte como modelo a seguir por los demás alcaldes de todo México. ¿Su mérito? Imponer medidas draconianas, casi autoritarias, para contener la pandemia (que aún no pasa a la siguiente fase) del coronavirus.

Por ejemplo, Miguel canceló por completo los mercados rodantes, donde la gente humilde vende y compra su despensa diaria y los artículos de primera necesidad.

El alcalde de San Pedro obligará a esta pobre gente a tomar uno o dos camiones, irse a aglomerar a un supermercado de nivel económico alto y comprar sus tomates y cebollas para los próximos dos o tres días (no les alcanza para más).

En otros municipios del país, por ejemplo, no se cancelaron los mercados rodantes, se quitaron sus loterías populares, que es distinto. A Miguel se le olvida que no toda la gente de San Pedro es pudiente.

Este concurso tácito entre gobernadores y alcaldes para ver quién prohíbe más cosas, quién lleva más lejos las medidas extremas, quién es más aventado en sus audacias, puede llevarnos a un tobogán peligroso y de consecuencias funestas para la economía de las familias.

Y lo peor: este despropósito es promovido por cierta prensa que celebra irresponsablemente los toques de queda, en franca tenencia represiva que tanto decía combatir. Todo por un afán sedicioso de boicotear a AMLO.

En el temblor del 85, la sociedad civil se organizó al margen del presidente Miguel de la Madrid, quien no estuvo a la altura de la contingencia. Hoy, esta prensa está enfocada no en ayudar a que la sociedad se organice, como debería hacerlo, sino a ponerle marcaje personal a AMLO.

Yo no estoy a favor de AMLO. Me parece que está respondiendo mal a la pandemia en términos de comunicación (a diferencia de su equipo de salud que está desempeñando muy bien su trabajo, de la mano de la OMS).

Pero tampoco voy a consumir todos mis esfuerzos personales en destruir a un jefe de Estado cuando mi entorno social está sumido en muy graves problemas. Si para algo sirve el patriotismo es para aplicarlo en estos casos.