Por Eduardo Campos Sémeno

Diario del Coronavirus 006. 21 de marzo de 2020

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10:00 PM

Cosas del coronavirus. Ayer, siendo viernes, me senté después de cenar para reafirmar mi cliché como regiomontano, es decir, para tomarme una cerveza (o dos o tres) con un tequila (o tres o cuatro).

La diferencia de otros viernes es que no podía ir a un bar o restaurante, y que tampoco podía invitar a amigos o familiares. Mi casa, Mireya, mi hijo Eduardo y yo. La verdad es que muy seguido estamos así sólo los tres, pero anoche se sintió diferente dado el elemento de obligatoriedad.

Pero bueno, ni qué decir que este auto-encierro ha resultado llevadero gracias a la tecnología, y muy en especial, al internet. Mireya ha seguido y sacado recetas de cocina en Instagram, todos hemos visto Netflix (igual que medio planeta) y Eduardo juega y está en contacto con sus amigos en tiempo real a través de las consolas de videojuegos.

Esa tecnología ayudó para que anoche, entre plática y juego de cartas, nos conectáramos a un concierto-tocada en vivo que por Facebook organizó Charlie González, un trovador regiomontano muy conocido en los círculos de restaurantes, pues ha amenizado por décadas cenas y tragos en negocios por toda la zona metropolitana.

Para mayor seña, Charlie es hijo de don Carlos A. González, el fallecido compositor regiomontano, autor, entre otras muchas, de la canción “Ojos Cafés” grabada por Vicente Fernández y de esas que nunca podían faltar en una serenata.

El caso es que Charlie es uno de los muchos damnificados por el cierre de negocios, pues él no es empleado, pero casi todos los días de la semana está contratado para ir a cantar con su guitarra, a veces a dos o tres restaurantes en un solo día.

Y así como yo estoy encerrado y escribo, Charlie está encerrado y canta. Por eso desde el martes pasado decidió hacer estos conciertos en Facebook live, y en punto de las 10 de la noche se conecta para cantar, recibir saludos y aceptar complacencias.

Menciono todo esto en el diario, porque no pasaron ni dos días cuando sus propios amigos y seguidores le pidieron que publicitara alguna cuenta bancaria para depositarle donativos voluntarios, a manera de agradecimiento por las dos horas de esparcimiento que brinda vía internet.

Por lo que él mismo comentó el viernes por la noche, entiendo que Charlie ha recibido el apoyo de muchas personas que sintonizan estas horas “bohemias”, que él ofrece auxiliado (detrás de cámara) por su esposa y sus dos hijos.

Muestras de ingenio y solidaridad como esta son las que deben de destacarse en estos tiempos de tanta penuria económica que ha traído el coronavirus. Yo de esta me enteré de rebote, porque tengo a Charlie en mis redes sociales, pues lo conozco desde hace décadas. Él es unos años más joven que yo, pero por un tiempo su familia vivió a la vuelta de mi casa en la colonia donde yo crecí.

Si alguien tiene otros ejemplos de solidaridad social me gustaría conocerlos y divulgarlos. Por lo demás, pueden encontrar a Charlie en: https://www.facebook.com/CharlieGzzMTY/.

Como siempre, comentarios dirigirlos a ecampos50@gmail.com o en Facebook en la página Diario del Coronavirus o con el user @eduardocampossemeno.