Por Eduardo Campos Sémeno

Diario del Coronavirus 019. 3 de abril de 2020

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7:15 PM

Como si le quisieran hacer la competencia a J.R.R. Tolkien y a su trilogía Lord of the Rings, México está convertido, en medios y redes sociales, en una verdadera comunidad del anillo.

Y es que en una de sus acostumbradas laaaaargas respuestas en una mañanera reciente, al presidente Andrés Manuel López Obrador se le ocurrió decir que la crisis del coronavirus le venía “como anillo al dedo” a su Gobierno en su propósito de afianzar la Cuarta Transformación.

Y fíjense que por cruda y hasta grotesca que parezca, la declaración de AMLO a lo mejor pecó también de honesta y certera. Es que él estaba hablando de su Gobierno y, si lo vemos fríamente, tal vez a su Administración sí le puede estar “favoreciendo” políticamente la crisis, pues –por ejemplo– los que antes fueran soberbios líderes empresariales, ahora están tocando las puertas de Palacio Nacional para pedirle una “ayudita” al señor presidente.

Pero cuando se trata de política, la cosa no es de fondos sino de formas. Por eso veo que resulta paradójico y hasta irónico que la declaración de “como anillo al dedo” del presidente, les cayó “como anillo al dedo” para criticarlo a todos sus opositores en la política y en la sociedad, a los medios fifís y a las plumas profesionales que los representan.

Por eso desde la mañana misma de la declaración inundan las redes y los medios las opiniones sobre el anillo, comentarios de profesionales de comunicación en video y audio, videos “espontáneos” de ciudadanos (algunos con producción profesional) e incontables editoriales escritos. “Como anillo al dedo”, por aquí, “como anillo al dedo” por allá, “como anillo al dedo” por acullá.

Y aunque leí toda la obra de Tolkien allá por los años setenta, no me queda muy claro quién es quién en este universo alterno de “The Fellowship of the Ring” que hay ahora en México.

¿López Obrador viene siendo Gandalf, el mago viejo amigo de Bilbo o es Sauron el Señor de la Tierra Negra que creó y perdió el anillo? ¿Y Carlos Loret de Mola es Frodo (del lado de los buenos) o es un Orco (de lado de los malos)? ¿Quién resulta ser Gollum? ¿Marcelo Ebrard o Pablo Hiriart?

No veo quiénes son los héroes y quiénes son los villanos, porque de todas las retóricas que he escuchado en estos tiempos del coronavirus, esto del “como anillo al dedo” es el tema que menos tiene que ver con la crisis que vivimos. Esa declaración presidencial no avanza la lucha contra el mal, pero tampoco empeora el impacto que el virus está teniendo en el mundo.

Afectan más las declaraciones y decisiones de salgan o no salgan; de cierren o abran comercios y restaurantes, que eso del ”como anillo al dedo”. La frase sólo es buena para hacer grilla, para impulsar causas contra el presidente, para hacerlo ver mal a él y para hacer sentir bien y ganar puntos a sus críticos.

Sin embargo, ese debate en nada le sirve a la población que hoy está preocupada con el aislamiento, su precaria y tambaleante economía familiar, las medidas de higiene que tiene que seguir y la incertidumbre de cuánto irá a durar esta crisis.

A los que vivimos el coronavirus como ciudadanos, no como políticos ni como voceros con intereses en el asunto, nos importará más saber si van a dejar entrar libremente a los paisanos que vienen del país más infectado del planeta y en conocer las medidas económicas que dicen que AMLO anunciará el domingo.

Lo otro: si me cae bien o mal el presidente, si pienso que es insensible en su declaración o me parece francote y sincero, pues eso queda para evaluarlo en los tiempos electorales.

Hoy lo que ocupamos de amlistas y de antiamlistas es que se enfoquen a las tareas prácticas para enfrentar la contingencia. Ya tenemos suficiente estrés, sin tener que estar pensando en la moralidad o irreverencia de cada palabra que se dice en las mañaneras.

Como siempre, comentarios dirigirlos a ecampos50@gmail.com o en Facebook en la página Diario del Coronavirus o con el user @eduardocampossemeno.

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