Por Francisco Tijerina Elguezabal


“Me enseñaron que el camino del progreso no es ni rápido ni fácil.” // Marie Curie

Bien dicen que la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo y es totalmente natural que en esa etapa seamos reaccionarios y contestatarios, inconformes con todo y por todo y que no haya forma alguna de convencernos de que somos dueños absolutos de la razón. Todos fuimos así.

El hecho de que una actitud así sea “normal” no significa que sea lo correcto y creo sinceramente que algunos jóvenes que ayer expresaron sus dudas sobre la eficiencia del regreso a clases digital que la UANL implementará a partir del 20 de abril, cometen un grave error.

En principio hay que aceptar que los consultados (habría que ver si la mayoría opinó igual o si se trató de casos seleccionados que estuviesen en contra), están juzgando de manera anticipada lo que aún no está oficialmente en operación, por lo que su calificación es “a priori” y sin una base sólida.

Será hasta el 20 de abril que nuestra Máxima Casa de Estudios retome todas las clases en línea y para ello se han habilitado más de 50 mil aulas virtuales que se añaden a las 15 mil ya existentes, con el propósito de atender a 206 mil alumnos de 324 programas educativos de bachillerato, licenciatura y postgrado, capacitando en tiempo récord a siete mil maestros e investigadores.

No hablamos de papitas fritas ni enchiladas, se trata de un enorme esfuerzo para seguir avanzando a pesar de la pandemia y que pretende, fundamentalmente, cuidar la salud de la comunidad universitaria. Una solución práctica y moderna que no se ha implementado, a este nivel, en ninguna universidad pública del país.

Los que hoy se quejan y anticipan que la universidad no está preparada o que los alumnos no tienen los equipos o velocidad de Internet necesaria, son los mismos que a diario utilizan sus redes sociales, chatean y tienen videoconferencias, descargan videos y películas y viven la mayor parte del tiempo conectados a Internet. ¿Será verdad que no pueden?

Quisiera creer que la mayor parte de su inconformidad estriba en el hecho de tener que permanecer en casa, sin la libertad de estar en la calle y ver a sus amigos, pero las circunstancias exigen un esfuerzo, un esfuerzo que la UANL ya ha hecho y que no es correcto desacreditar desde antes de haberse iniciado.

Y aún así, es normal y previsible que en el arranque se puedan dar algunas fallas que deberán ser resultas conforme avancen los días, pero eso es natural.

Cuidar la salud de todos y mantener el ciclo académico es una labor digna de reconocimiento. No entiendo la tozudez de algunos que insisten en buscar “el prietito en el arroz”, empeñándose en manchar la imagen de una institución de la cual deberíamos todos de sentirnos orgullosos.

ftijerin@rtvnews.com

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