Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Lo detectó el lunes Julio Astillero en La Jornada:

“A la par de movimientos grupales abiertamente contrarios al presidente de la República e incluso convocantes a su destitución con procedimientos legales o sin ellos, continúa la articulación del frente empresarial y ciudadano (Freci) que, para esta semana, ha organizado once mesas virtuales de debate y propuestas sobre las medidas que la nación debe realizar frente a las crisis derivadas del COVID-19.

“Los doce dirigentes nacionales de las cámaras y organismos de la iniciativa privada, integrados en el Consejo Coordinador Empresarial que preside Carlos Salazar Lomelín, participarán de lunes a miércoles en sesiones a través de internet que, en esencia, buscarán apuntalar la tesis de que el gobierno de la República no tiene un buen plan para enfrentar las crisis en curso (la sanitaria y la económica, cuando menos) y que, ante esa  carencia peligrosa, debe impulsarse un plan o acuerdo de espectro muy amplio que sustituya o complemente la visión gubernamental. En estos debates, denominados ‘Conferencia Nacional para la Recuperación Económica’,  podrán participan empresarios y ciudadanos en general.”

Ya se había dado línea desde el fin de semana. La consigna es equiparar al presidente Andrés Manuel López Obrador con un dictador, con un rey y caricaturizarlo como reyezuelo (el monero Calderón). Esa es la línea que la (desgajada) mafia del poder le indicó a la zafia del joder. El mismo lunes Denise Dresser lo asentó en Reforma: “El capo es el capo, el rey es el rey, escribe Adam Gopnik en ‘The Field Guide to Tyranny’. Y así se está comportando AMLO hoy, grabando videos, dictando decretos, sentado en el trono que ocupa en Palacio Nacional”.

Y en El Financiero, también el lunes, Pablo Hiriart lo confirmó: “El Presidente podrá cambiar el Presupuesto sin la aprobación de la Cámara. En pocas palabras, no importa lo que diputados discutan, acuerden y voten. El Ejecutivo asume la función del Poder Legislativo. Lo anterior se llama golpe de un poder a otro, cuyas tareas asume en el renglón clave del Presupuesto.

“López Obrador va a decidir los cambios aprobados soberanamente por otro poder. Va a concentrar en su persona las facultades que la democracia había separado. Todo el destino de los recursos públicos se decidirá en Palacio Nacional. Un paso más hacia la dictadura, que se tratará de concretar esta semana, antes de que concluya el periodo ordinario de sesiones –el día último de este mes”.

Los columnistas siguieron la línea. Perspicaz, lo difundió Federico Arreola temprano: “La inmensa mayoría de los y las columnistas de México dedicaron sus colaboraciones de este martes a comentar que el presidente AMLO dijo que no le gustan ciertos moditos del sector empresarial. Hay de todo en tales escritos, desde análisis serios y con conocimiento de causa, hasta insultos”.

Habría que agregar que la homogeneidad en los criterios, en los enfoques, no choca con la diversidad de medios de comunicación que, se supone, son competencia. Muchos de los periódicos ya no compiten por la nota, por la noticia: compiten para ver quién le pega mejor (letal, podría decir un columnista) al presidente Andrés Manuel López Obrador. Las plumas siervas de la derecha cantan a coro la misma estrofa.

La llegada de Javier Lozano a la Coparmex es la derrota de los columnistas de derecha: no pudieron con la chamba de desestabilización de la 4T. Lozano viene a poner orden en la estrategia de asonada blanda en contra de Andrés Manuel. La biografía de Javier Lozano es la biografía del poder político neoliberal: inició con Carlos Salinas de Gortari y finalizó en la campaña de José Antonio Meade. Wikipedia, a veces, sirve.

Inició su carrera en el gobierno en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, donde fue Director de Autorización y Control de Crédito Externo, Coordinador de Asesores del Subsecretario de Normatividad y Control Presupuestal y Director General de Normatividad y Desarrollo Administrativo, de 1989 a 1994 durante el gobierno de Salinas de Gortari; en 1994 fue nombrado Contralor General de Petróleos Mexicanos y posteriormente Subsecretario de Comunicaciones y Oficial Mayor de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes siendo titular de ésta Carlos Ruiz Sacristán y Subsecretario de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación bajo Diódoro Carrasco Altamirano además de Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, todos estos cargos en el gobierno de Ernesto Zedillo. Dentro del Partido Revolucionario Institucional fue vocero del partido y luego fue vocero de la campaña de Francisco Labastida para la presidencia en 2000, ese mismo año fue candidato a diputado federal, sin conseguir el cargo. En 2005 renuncia al Partido Revolucionario Institucional.

“El 1 de diciembre de 2006 asumió como Secretario del Trabajo y Previsión Social en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y el 30 de junio de 2007 se afilió como miembro del Partido Acción Nacional.

“El 9 de enero de 2018, Javier Lozano renunció al PAN por desacuerdos con Ricardo Anaya, exdirigente del partido y precandidato a la presidencia por la coalición Por México al Frente. (…) Al día siguiente, 10 de enero, Lozano fue presentado como vicecoordinador de Mensaje y uno de los voceros de campaña de José Antonio Meade.”

La derecha mueve sus falanges. Marko Cortés, líder del PAN, “coincide”: “El presidente quiere la sumisión absoluta del Poder Legislativo. Ese modito no nos gusta”. Medios de comunicación (encabezados por Reforma y El Universal), columnistas, voceros trasnochados y golpistas, Coparmex, expresidentes, panistas, calderonistas se unen en Santa Cruzada. La desesperación carece de límites.

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