Por Francisco Tijerina Elguezabal

“A grandes males, grandes remedios.” Refrán Popular

Entendámonos.

Vamos a llamarle por una vez al pan, pan, y al vino, vino. Hablemos sin tapujos con la verdad porque la ocasión lo amerita.

Todos hemos visto y sabemos de políticos y partidos que aprovechando la contingencia se han lanzado a las calles en busca de futuros votantes para tratar de conquistarles con un obsequio, un apoyo, cualquier cosa.

También sabemos que tenemos una autoridad electoral que no sirve para maldita la cosa, que cobra todo el tiempo aunque no haya elecciones y que juega a aquello de “si se portan mal los castigo”, aunque siempre estos castigos, cuando se llegan a dar, no pasan más allá de una reprimenda o pequeñas multas.

Pues bien, ¿por qué no cambiar las cosas?

Hoy nos enfrentamos a una de las crisis de salud más graves de nuestra historia y pronto, muy pronto, se le añadirá una crisis económica peor que las que ya hemos padecido con anterioridad. ¿Por qué no pensar en cambiar las cosas?

Afuera, en nuestras calles, en nuestros barrios y colonias, hay miles de desempleados, hay familias con hambre y con enfermos, hay mucha necesidad, ¿por qué no cambiar las cosas?

Personalmente no me importa mucho de dónde vengan los apoyos siempre y cuando éstos alivien el hambre, la miseria y las necesidades de las personas; aclaro, siempre y cuando se trate de procedencia lícita.

Propongo un espacio de excepción durante el tiempo de la cuarentena y las restricciones, durante la época en que no pueda repuntar la economía, en el que se marque un espacio de “zona libre” para partidos y aspirantes a cualquier cargo público en el que sin restricciones,  se les permita salir a las calles a entregar ayuda y apoyos pidiendo el voto, inclusive, para las próximas elecciones.

¿Que no es parejo para aquellos que no cuentan con recursos económicos? ¿Qué no todos los partidos tienen los mismos dineros? ¿Y qué? ¿Son parejos acaso el hambre y las necesidades de miles de familias?

Insisto, no importa de dónde venga la ayuda, es mil veces preferible el decretar un espacio de excepción a seguir jugando a la simulación, al “yo sé que lo haces, pero hago como que no veo”, a no marcar límites, a dejar que esa ayuda fluya y llegue a quienes lo necesitan.

Ya cuando lleguen los tiempos de las campañas y sus vainas se ponen estrictos y le ponen marcación a todo, pero por ahora es importante encontrar soluciones y esta pudiera ser una de ellas.

Esta sí que sería una verdadera revolución de materia político-electoral, pero sobre todo un movimiento en favor de quienes hoy, cerca de nosotros, padecen hambre y carencias.

ftijerin@rtvnews.com

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