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Acércate más y más y más…

Por Félix Cortés Camarillo

Los bares españoles –no los de Barcelona ni los de Madrid, conste–  empezaron a despachar cañas y vinos, algunas tapas y pinchos desde ayer. Se trata de la primera etapa de regularización de la vida pública en Europa. Fenómeno similar se está dando en Alemania, Francia e Inglaterra, los otros tres países más afectados por la pandemia que nos trae de cabeza a todos.

            Ya nos enteramos que no tenemos una cura para el Covid 19 ni una vacuna para negarle al virus entrada a nuestro cuerpo. Pero también sabemos que no podemos estacionarnos permanentemente en este aislacionismo que está llevando a la paranoia agresiva que ya ha desgraciado la convivencia. El asunto es que necesitamos pasar del alejamiento higiénico a la añorada cercanía. ¿Cómo le vamos a hacer para restablecer una normalidad que ya no va a ser igual a la que nos habíamos acostumbrado? ¿Cuándo voy a poder besar sin temor a mi mujer y a mi hija en la boca? Esto ya no es lo mismo.

            Desde luego, los que nos gobiernan tienen que resolver primero la forma en que la economía se pondrá nuevamente de pie, cosa difícil. Pero con la economía coja, podremos sobrevivir, no será la primera vez. Con la vida sentimental deteriorada, no.

            Dicen los sociólogos que la cultura nació en torno al fuego y junto a los cánticos y danzas de nuestros ancestros para establecer un vínculo entre ellos. Creo que, justamente, el calor fue el primer vínculo entre los humanos. Pero, antes de la fogata, el calor de los cuerpos. La cercanía de la piel, más que motivante de la sexualidad, fue motor de la humanidad. Y eso es lo que nos hace falta.

            Me temo, y quisiera equivocarme, que ya no voy a poder saludar a mi amigo con un rotundo abrazo, con palmadas rudas que casi me hacían escupir un pulmón cuando me las daba mi padre. Creo que un par de años tendré dudas entre darle la mano a un desconocido, o saludarlo con la inclinación oriental que me enseñaron los japoneses.

            Te extraño mucho, cuerpo extraño. Te necesito para estar seguro de que soy mío. Que somos uno. Si esto no es así, prefiero que la pinche pandemia acabe con nosotros.

PREGUNTA PARA LA MAÑANERA, porque no puedo entrar sin tapabocas.: Señor Presidente, con todo respeto: ¿Quiénes van a ser los objetivos de su próximo insulto? Según usted, los médicos del pasado eras unos viles mercachifles que lucraban con los males y el dolor de los mexicanos. Desde luego que los ingenieros también se aprovechaban de la deficiencia de viviendas para hacerse ricos. No se diga de los leguleyos que se aprovechaban de las dificultades de un divorcio o una herencia porque eran, como todos los del pasado –con algunas excepciones, claro– buitres sociales. No hablemos de los periodistas. Salvo los que usted diga.

‎felixcortescama@gmail.com

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Vía / Autor:

// Félix Cortés Camarillo

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Autor: stafflostubos
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