Por: Obed Campos

En Las Rosas, Chiapas, los vecinos se rebelaron ante las fumigaciones contra el dengue y causaron daños en la alcaldía e incendiaron una ambulancia y el hospital básico comunitario porque alguien les dijo que no era químico contra el dengue lo que estaban esparciendo, sino veneno y coronavirus para matar a los ciudadanos.

“Satanás no es “el padre de la mentira”, porque al ser un arcángel no miente, sólo tuerce la verdad para que no la sepamos” escribe mi amigo querido, el periodista y escritor José Francisco Villarreal Chapa.

Con fotos como las de Las Rosas, me queda claro que es cierto que las crisis sacan lo mejor de nosotros mismos, como la solidaridad y el humanismo, la fraternidad…

Pero las crisis también despiertan a los peores demonios hijos de la ignorancia que incitan ataques tan peligrosos como pendejos, perdone usted mi francés.

Es muy reciente el ataque en el municipio de Venustiano Carranza, también en Chiapas, donde por un rumor estúpido parecido al de Las Rosas, vandalizaron la casa de la madre del gobernador del estado, Rutilio Escandón, a finales de mayo pasado.

“Lo bueno es que entre los fieles católicos hay cada día menos ingenuos, lo malo es que en política hay cada día más vivales, lo peor es que se hace política sembrando el odio no el debate” escribe Pancho Villarreal.

Los rumores se esparcen de boca en boca… pero también de mail en mail y de whatsapp en whatsapp.

Así también en Chiapas salieron con la babosada, esta vez por correo electrónico, de que “el gobierno debe reportar 50 mil muertes mensual…” y la mentirota también incluye: “Mi cuñado trabaja de federal y le acaban de dar el pitazo y dieron la orden que el domingo van a pasar fumigando un veneno para que haya un poco mas de contagios…”

Yo no sé que sea peor: que haya tantos mentirosos profesionales o tantos ingenuos endémicos.

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