Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

La revolución de Independencia necesitó no 30 años de neoliberalismo sino 300 años de explotación y dominación. La 4T no es equiparable a la la 1T. Considerarse heredera parece chiste. Sólo un ejemplo, la secretaria de la Función Pública no es equiparable a Leona Vicario. La secretaria Irma Eréndira Sandoval no da, acumula. Historias paralelas deberían de revisarse para verificar que la transformación no sea una simulación.

La Reforma es el punto histórico más alto del país independiente, la guerra contra el Imperio fue ejemplar, hasta Porfirio Díaz le hizo su hemiciclo a Benito Juárez quien, por cierto, nunca dijo que entre los individuos como entre las naciones el derecho al respeto ajeno es la paz, ¿o cómo fue? Burlas veras, si Enrique Krauze es un Lucas Alamán, ¿John Ackerman es el nuevo Nigromante, Ignacio Ramírez? Los históricos de la 2T no tienen ningún parangón con los personajes de la 4T.

Ahora que andamos, de nuevo, con nacionalismos e indigenismos hipócritas, el Paseo de la Reforma también es un homenaje a nuestros tlatoanis quienes, por cierto, discriminaban y eran clasistas. La avenida se prolonga y culmina en el mayor homenaje a nuestro presidente indígena, más que antonomasia: Benito Juárez. Y nuestro presidente más prieto, Gustavo Díaz Ordaz, ¿no fue quien se jodió a los blanquitos estudiantes del Consejo Nacional de Huelga y al movimiento en 1968? Cosas veredes…

La 3T que llevó a cabo Francisco I. Madero permitió una libertad de expresión nunca vista en el país. No fue intolerante con ella, al contrario, nuestro mayor y mejor demócrata, la asumió. Quiso que las libertades fueran plenas, quiso la inclusión y la diferencia de opiniones. Lo suyo no fue la censura ni la descalificación ni la condena. Madero, al contrario de López Obrador, no andaba presumiendo que en su mandato existía la mayor libertad de expresión del tiempo mexicano. Hizo lo que tenía que hacer, sin que ningún Epigmenio Ibarra de su tiempo lo filmara y alabara.

La 1T, la 2T, la 3T superaron sus dificultades, ganaron. ¿Cuándo nos podrá decir lo mismo la 4T? ¿López Obrador está a la altura de Morelos, Juárez y Madero? Que un sastre político nos ilustre para ver si da la talla… o ¿habrá que actualizar el “18 Brumario” de Marx no con la segunda sino con la cuarta transformación.

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