Todos los gobiernos son ineficientes, pero ninguna sociedad de gran tamaño puede sobrevivir sin algún tipo de gobierno, no obstante, los gobiernos sin control social como el mexicano, por un lado, con facilidad entran en ciclos de auge y crisis recurrentes, y por el otro son un enorme freno para el crecimiento económico, sin el cuál no se puede producir bienestar de nadie.

El semblante del Secretario de Hacienda lo demuestra, Arturo Herrera se ve cada vez más preocupado ante las órdenes que está recibiendo del presidente, como la de adelantar 2 meses de pensiones para los adultos mayores y mantener el programa de inversiones en activos fijos o de largo plazo como si no hubiera una recesión encima.

En días recientes pasados, el secretario Herrera afirmó que urge aumentar los ingresos fiscales para que el gobierno pueda salir adelante con sus compromisos y agregó, que si en el pasado se logró, fue gracias a que se dispuso de un precio alto del petróleo y de aumentar la deuda, y no se equivoca.

Ahora no existe ni una cosa ni la otra, la única fuente de recursos es la sociedad y ante las circunstancias actuales estamos en quiebra. Pero el gobierno de AMLO parece que tiene otros datos y está exigiendo a como dé lugar sostener su nivel de gasto, porque los gobiernos no quiebran.

Ya echaron mano de los fondos para emergencias, como de lo que han exprimido a los procesos fiscales en curso, también de los que se hicieron en previsión de que el petróleo bajase de precio, de los fideicomisos, de los sobrantes por ajustes a la baja en el gasto, de las confiscaciones a narcos y demás, y ya se acabó el dinero, porque hasta el cofre más grande y lleno de monedas de oro si nada mas le sacas y no le metes, le verás el fondo, y el gobierno de AMLO ya llegó al fondo, pero el presidente no quiere aceptarlo.

La presión condujo al ejecutivo a proponer “modificar”  la Ley del Retiro basada en cuentas individuales para hacerse con los fondos actuales administrados por las AFORES. Eso ya ocurrió con las reservas actuariales del anterior sistema de pensiones y el resultado es que se las acabaron y ahora las pensiones de la “Ley del 73” a las que aportamos todos son un renglón mas del presupuesto de egresos de la federación.

Lo que seguirá es aumentar  los precios, tarifas y derechos que cobra el gobierno en todos sus niveles,  quitarle más a la sociedad; pero tampoco alcanzará, porque el problema esta en el enfoque redistributivo del ejercicio del gasto que sigue con terquedad el presidente y que no tiene efectos multiplicativos para crecimiento económico. Crecer  solo se consigue elevando la inversión y el empleo pero, el gran pero, el presidente ahuyentó a los inversionistas domésticos y extranjeros.

Ante el actual estado de cosas en materia económica y viendo la secuencia de hechos, el ejecutivo  intentará que el Banco de México, con la impresión de billetes  le financie los excesos de su gasto, pero como ese organismo es autonómo  buscará la manera de atacarlo para desacreditarlo con todas sus tácticas acostumbradas.

Al parecer no hay forma de hacer entender a nuestro presidente que las fórmulas  que no dieron resultado en el pasado, cuando se vivía una economía intervencionista, cerrada y proteccionista, no van a funcionar ahora, en un mundo cada vez más interconectado, orientado al conocimiento y a las  tecnologías de información y que se mueve muy de prisa.