Por Waldo Fernández

Un chico grita enfurecido y saca su brazo por la ventana de un camión de transporte urbano para reclamarle a la caravana de coches que con su protesta paralizan el tráfico e impiden, quizás, que este joven llegue a tiempo a su trabajo.

“¡Los obreros movemos a México!” grita repetidamente el joven mientras dobla su antebrazo en señal de fuerza. 

La escena, captada por un automovilista se vuelve viral. Y con ello enciende un debate. 

¿Son en verdad los obreros quienes mueven a México? ¡En lo absoluto! Los obreros no mueven a México, MUEVEN AL MUNDO. 

Piénsalo de esta manera: absolutamente todos los artefactos de los que ahora gozas y que hacen más agradable la vida, desde un coche hasta un aire acondicionado… Una computadora o incluso un ventilador que salva vidas en esta pandemia… 

Todos, absolutamente todos esos artefactos fueron construidos en parte por la fuerza humana y el trabajo de un obrero. 

Quienes se atreven a poner en duda el valor de los obreros en la cadena productiva que da vida a la modernidad del mundo que conocemos no sólo pecan de soberbia sino que además demuestran que están desconectados de la realidad. 

Palabras más, palabras menos su argumento central es que sin los empresarios los obreros no tendrían trabajo. 

Yo soy empresario y puedo decirte que el dinero por si sólo no construye coches, ni ventiladores, ni computadoras… Ese trabajo los hacen las personas.

Hombres y mujeres que todos los días salen a trabajar, muchas veces lejos, muy lejos de casa. 

Padres y madres que sacrifican tiempo con sus hijos para trabajar dignamente y sacar adelante de esa forma no sólo a su familia ¡sino también a México!

Porque lo que logramos como país siempre será proporcional al esfuerzo que hagamos todos juntos como mexicanos… Y en esa ecuación la clase obrera es pieza clave. 

Quienes se ufanan que la modernidad desplazará a los obreros de sus empleos y vaticinan un futuro con robots al servicio de la humanidad viven fuera de la realidad. 

Por supuesto que ese futuro de una sociedad robotizada es posible, pero la vida se vive en el aquí y el ahora y en esa circunstancia aún hoy los obreros mueven a México y al mundo.

Valdría la pena que en lugar de atacarlos, de indignarse porque un joven obrero nos restriega en la cara que ellos también son parte de México, que aportan y ¡mucho! para que esta sociedad siga funcionando…

Antes de indignarse y criticar por ese reclamo osado que ese joven nos hizo doblando su antebrazo, deberíamos empezar por tener empatía y debatir y exigir mejor condiciones de trabajo para esos trabajadores obreros a los cuales les debemos tanto. 

Mejores salarios, mejores empleos, mejores prestaciones, mejor nivel de vida.. ¡TODO!

No faltará quién pretenda atacarme por este humilde reconocimiento a la clase obrera. 

Imagino que me tacharan de comunista, socialista, en fin… Los insultos de siempre, ya parecen disco rayado. 

Pero sin temor a equivocarme la mayoría, la inmensa mayoría de quienes vengan a atacarme tendrán en su familia a alguien que digna y honradamente trabaja o trabajó como obrero. 

Mi reconocimiento es para esas personas que forman parte de tu familia también. 

Viéndolo de esa forma estoy seguro que te será más fácil ser empático y entonces sí estarás de acuerdo conmigo que los obreros mueven a México y al mundo. 

Mi agradecimiento para todos ellos, México y el mundo les debe mucho, ojalá podamos devolverles lo mismo que nos han dado. 

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