Por Obed Campos

En México no solamente tenemos actores de la vida pública corruptos, muy corruptos. También son ingenuos, por no llamarlos como les dicen en mi rancho.

Se necesita estar bien buey, con perdón del ganado vacuno, para pensar que te van a entregar unos cuantos millones de pesos en una oficina cerrada y, como no vas a firmar de recibido, no quedará evidencia alguna.

Y luego salen a la luz los videos.

Acá en Nuevo León, en un asunto de menor importancia nacional, el alcalde de Cadereyta Jiménez, el sombrerudo Ernesto Quintanilla, no da una.

En medio de escándalos, porque le encontraron un rancho que dice él que compró extrañamente muy barato y entrega de contratos a empresas favoritas, se aventó a nombrar como Secretario de Seguridad a un tal Gerardo Morán, a quien, al menos, debió de pedirle que le mostrara una carta de no antecedentes penitenciarios.

Entre otros asuntos, Morán fue detenido en 2015 porque supuestamente se quedó con 63 mil pesos que un socio, abogado como él, le entregó para cubrir 3 meses de pensión alimenticia destinados a una clienta de un juicio de divorcio.

Por este tema pasó un tiempo detenido en el Penal del Estado.

Luego, en el 2018, duró solamente 11 horas como director de Investigación de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, puesto que le había asignado el secretario de Gobierno Manuel Florentino González, porque el angelito no pasó las pruebas de confianza.

Morán presume, como parte de sus credenciales, estudios en la Academia Nacional del FBI en el año 2019… Los cuales están en duda.

Pero como siempre, no tiene la culpa el indio, y Quintanilla probablemente tendrá que irse bailando a Chalma, porque solamente un milagro le va a quitar tanto y tanto escándalo de encima.

Pobre Cadereyta, tan lejos de Dios y tan cerca de Pemex.

Muro de lengua

Extraña que existan tantos ingenuos de aquel lado del Bravo (muchos de ellos de origen mexicano) que todavía le creen a Donald Trump, quien ni cumplió con levantar su famoso muro, ni logró que México pagara por este.

En su calenturienta elucubración, ahora salió con que serán los automovilistas mexicanos que visiten territorio norteamericano, quienes, con un peaje, pagarán la famosa pared…

¿Y ya les preguntó a los comerciantes de la frontera? Sí, a esos mismos que andan pariendo chayotes por meses y meses de ausencia mexicana.

Porque ya se paga un peaje por cruzar la frontera, y subirle la cuota, no creo que se convierta en atractivo para nadie.

Pero con eso de que todos los populistas, más que facilitadores son facilones…

obed@sdpnoticias.com
@obedc

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