Por Félix Cortés Camarillo

De niña era muy consciente

De no ser negra ni blanca.

Los niños blancos no jugaban

con los niños negros y

aparentemente yo podía jugar

con cualquiera de los dos.

Ghazala Hashmi

La autora del epígrafe es senadora estatal en Virginia, Estados Unidos; ella nació en la India y llegó con su familia en los años sesenta. En aquellos años se modificó la legislación migratoria en los Estados Unidos, en 1965, eliminando la cuotas que limitaban el número de migrantes admitidos, de acuerdo a los países de donde venían.

Para 1970, los inmigrantes eran menos del cinco por ciento de la población del país. Si las tendencias actuales continúan, dentro de treinta años el 93 por ciento del crecimiento de la población en edad laboral se deberá a los inmigrantes.

Eso me habla de la apuesta de que ha tomado fuerza por el enigma Harris y descifra el enigma de Kamala Harris, la compañera de fórmula, como vicepresidenta de Joe Biden, por el partido demócrata para las elecciones del tres de noviembre que viene: la senadora Harris es precisamente una hija de dos inmigrantes, un negro jamaiquino y una mujer de la India. Es negra y no lo es, es india y tampoco lo es: representa la esencia de los Estados Unidos de hoy. Podía jugar con los niños blancos y con los negros en su infancia, sin ningún problema.

A eso le apuesta Joe Biden, cuya primera opción fue que le acompañara Michelle Obama, de prestigio indudable, en su fórmula. Por alguna razón, la ex primera dama no tomó el reto. Pero la señora Harris tiene sus propios méritos, además de los que aporta su origen étnico y social. Su compromiso con las causas de integración racial, en un momento de los Estados Unidos en que la violencia contra los negros ha provocado un repudio generalizado, abona a su favor; de la misma manera lo hacen sus habilidades como oradora.

Desde luego que falta por dilucidar cual va a ser el papel que la pandemia del Covid 19 tendrá en el ámbito de salud, el ánimo de ir a votar -que en todo el mundo es bajo- pero sobe todo en la economía.

Se calcula que más de 23 millones de inmigrantes hispanos serán elegibles para votar este año: estamos hablando de un diez por ciento de la población de los Estados Unidos y es una cifra récord. La población votante negra anda por esos mismos números relativos. Las encuestas de opinión favorecían ayer por más de cuatro puntos a Joe Biden sobre Donald Trump.

Pero falta mucho para el tres de noviembre y no debemos acelerar nuestro optimismo. Después de todo, no se nos olvide que hace cuatro años, el mismo día de las elecciones, las encuestas daban por ganadora a Hilary Clinton. Y ya vimos como nos fue.

PREGUNTA para la mañanera porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿tiene su administración los suficientes recursos humanos y materiales para garantizar la implementación del ciclo escolar por la vía virtual, a partir de esta mañana, en un país que no está cubierto plenamente por la internet y en el que una gran parte de las familias no dispone de las computadoras necesarias para que todos sus hijos atiendan las clases? ¿Existe un plan B?

‎felixcortescama@gmail.com

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