Michael Jackson consideró en vida que varios iconos musicales como Elvis PresleyBruce Springsteen o los Beatles fueron precursores de la desigualdad racial en la industria. 

Así lo desvelan unas cartas manuscritas por el cantante que falleció en 2009 y que han salido a la luz ahora. Según The Sun, que ha tenido acceso a dicho material, Jackson escribió estas reflexiones en 1987, en pleno apogeo de su fama, y en ellas muestra cómo él mismo quería acabar con ese racismo

“Los hombres blancos siempre han marcado las páginas de la historia de la música, que ha puesto a los blancos por encima de los negros”, dijo Jackson y puso como ejemplo a “Elvis Presley nombrado el Rey del rock and roll, Springsteen como The Boss y Los Beatles como los mejores”.

En su carta, Jackson admite que los Beatles eran buenos músicos, pero “no mejores cantantes ni bailarines que los Blacks”. Y agrega que los blancos controlan los medios y la prensa y pueden hacer “que el público crea lo que ellos quieran”. “Elvis no es el rey y mostraré a Springsteen quién es el jefe. Voy a cambiar esto ahora con el poder de mis canciones y bailes”, escribe el intérprete de Black or White.

El afán de Jackson de poner en valor el éxito de los negros frente al de los blancos no era otro que hacer que “los niños blancos puedan tener héroes negros para que no crezcan con prejuicios”. “Mi objetivo es llegar a ser tan grande y tan poderoso y convertirme en héroe para acabar con esos prejuicios. Hacer que estos niños blancos me amen vendiendo más de 200 millones de álbumes”, añade Jackson.

El cantante, que llegó a desfigurar totalmente su rostro tras una serie de operaciones de cirugía estética que transformaron su piel negra en blanca porcelana —según él porque padecía vitíligo, una enfermedad hereditaria de manchas en la piel—, explica en su carta que odia la desigualdad en el negocio discográfico y asegura que los negros no podían participar en MTV, la cadena estadounidense de televisión por cable centrada en la música. Cuenta, además, que todo este empeño en luchar contra ese racismo surgió en parte después de haber sido rechazado por algunas “revistas blancas” para protagonizar sus portadas. “Lo hago por ira. Por probarme a mí mismo. Quiero a los blancos, a los negros, a todas las razas. Quiero lo que es justo. Ahora es el momento de mi reinado. Quiero que todas las razas se amen como si fueran una sola”, concluye el artista en su escrito.

Las palabras del rey del pop datan según el medio británico de 1987, época en la que la música estadounidense seguía imperando una segregación racial que a nadie parecía escandalizar. Los charts se dividían entre aquellos en los que los afroamericanos podían entrar y aquellos en los que no. La entrega de premios de los Grammy de 1980 todavía dividía entre negros y blancos. Michael Jacskon y Off the Wall arrasaron, pero no en las categorías generales, algo que ocurriría dos años después con la salida al mercado de Thriller, éxito con el que batió todos los récords al vender 38 millones de ejemplares.

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