Un mes después de la explosión de 2 mil 750 toneladas de nitrato de amonio en Beirut, Líbano, que terminó con la vida de 191 personas, un equipo de rescatistas detectó señales de vida bajo los escombros de un edificio derrumbado por la detonación.

El descubrimiento se hizo a través de un perro socorrista que durante la noche del pasado miércoles 2 de septiembre rastreó movimiento bajo las piedras, que junto con las señales de respiración y pulso que detectó el sensor de temperatura, significan que hay una posibilidad de vida.

“Podría haber sobrevivientes en el edificio del barrio de Gemmayzeh. Una persona, de acuerdo con la cámara térmica, todavía tiene pulso. Esperamos que alguien haya sobrevivido”, declaró el gobernador de la ciudad, Marwan Abboud.

Sin embargo, también reconoció que pese a que los escáneres detectaron un latido a dos metros por debajo de los cascotes, las esperanza de encontrar a alguien con vida más de cuatro semanas después de la deflagración, son mínimas.

Rescatistas, entre ellos un equipo chileno, excavaban este jueves en busca de supervivientes entre los escombros en un barrio de la capital libanesa destrozado por la explosión ocurrida hace un mes en el puerto adyacente de Beirut, después de que sus escáneres detectaran un posible rastro de vida.

Por su parte, Francisco Lermanda, jefe del equipo de rescatistas chileno, detalló que su equipo ha detectado 15 respiraciones por minuto, lo que sugiere que una persona atrapada podría estar en estado de coma. Por ello, los equipos de defensa civil libaneses y los bomberos de Beirut se encuentran excavando la zona.

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