Por Carlos Chavarría

Es tal la manipulación por la ignorancia que hace el círculo cercano a nuestro presidente que lo llevan a entrar en debates y determinaciones desgastantes  e inútiles, tanto como absurdas.

En 2005 entro en vigor el Protocolo de Kioto como acuerdo marco para reducir el calentamiento global cuya estrategia central es reducir la emisión de gases de efecto invernadero que provienen en su mayoría de la producción de energía a partir de la combustibles fósiles.

Todos los países firmantes, México entre ellos, se comprometieron a desarrollar las medidas que se asuman como afirmativas de la voluntad intrínseca al protocolo: reducir el calentamiento global.

Por supuesto que desde que  surgió el diagnóstico acerca de las causas del calentamiento global a la obra del hombre han ocurrido múltiples debates centrándose el resultado en dos posiciones.

La primera ubica a científicos que aseguran que las variaciones en la temperatura del planeta son debidas a causas naturales fuera del control del hombre, la segunda  concluye  que en adición a los ciclos naturales los gases emitidos por la humanidad sí son causa sensible de la aceleración de los mismos.

Nuestro presidente y sus asesores llegaron a la sesuda conclusión de que las energías renovables son “un sofisma”, no se deben apoyar porque requieren subsidios. Como si la CFE y PEMEX pudieran sobrevivir sin subsidios de la sociedad.

Los expertos del presidente confunden los términos subsidio e incentivo. En este momento para que la CFE Y PEMEX  puedan sostener sus ineficiencias  y mantener tarifas “bajas” requiere de subsidios que en un circulo absurdo aporta la sociedad y que le entrega el gobierno federal a lo funcionarios de ambas empresas.

El consumo de energía, grosso modo, ocurre en tercios por igual en los hogares, en la movilidad (personas, materiales y la propia energía), y en las empresas.

Para que esos tres sectores inviertan en cambiar su acceso energético hacia energías renovables o alternativas, en un país donde el único productor de energía es el propio gobierno, se requiere de incentivos económicos  diversos, que al final deberán ser asimilados por el sistema de precios-salarios.

El problema reside en que en México el gobierno  (los tres niveles del mismo) y buena parte de la sociedad viven de los hoyos negros que son CFE y PEMEX y les ha dado por profundizar sus problemas y dejar las cosas como están (continuar el auto engaño)  y aislarse del resto del  mundo en materia energética.