Por Carlos Chavarría

Las leyes mexicanas siempre han estado preparadas para acabar con la corrupción pues el gobierno tiene las facultades de verificación y cobranza apropiadas para tales efectos.

Ahora que lanzaron una iniciativa para prohibir algunas formas de la llamada “sub-contratación” de personal, fundada en que no es sino una forma de evadir el pago de los cargos derivados de la seguridad social por parte de lo patrones, vale la pena preguntarnos si con esa prohibición explícita conseguirán su propósito de recaudar más, toda vez que el primer ente económico que menosprecia el valor del trabajo de sus empleados, precisamente para eludir los costos de la seguridad social, siempre ha sido el gobierno mismo.

Desde que nació la seguridad social como derecho garantizable el propio gobierno colocó a los trabajadores a su servicio en un apartado especial diferente en materia laboral para poder, entre otras cosas, administrar con mayor libertad sus costos de seguridad social.

Con la seguridad social nacieron toda una serie de obligaciones legales y reglamentos que en una economía normal se incorporarían en el sistema de precios y sanseacabó. Pero el México y otros países  decidieron que se financiara con una fracción de los salarios “integrados”. Todos esos países tienen quebrados sus sistemas de seguridad social.

Los sistemas que más o menos sobreviven se financian con una parte del IVA, subsidios por grupos, y solo en muy raros casos a partir de los salarios.

Porque nunca faltará un vivales que se le ocurra registrar a sus trabajadores ante los organismos de seguridad social con un salario inferior y empezar la danza de la corrupción perfecta y este asunto ocurre desde el origen.

Si existe la evasión de las obligaciones de las empresas en materia de seguridad social es porque todo el proceso alrededor de las mismas está viciado y más las prácticas de auditoria o verificación que ejecuta el personal del mismo gobierno, y no por las formas de contratación del personal.

Cualquiera de nosotros puede comprobar el tamaño de la evasión porque existe una diferencia entre lo deducido ante hacienda en cuanto a mano de obra e indirectos aplicables, y lo declarado como cobrado por el IMSS. No es de ahora, ha sido siempre. Más aún, los propios datos estadísticos del INEGI dan cuenta indirecta del mismo fenómeno.

En realidad ni subirán los ingresos el IMSS y tampoco les interesa atacar la corrupción de fondo cuando sea aprobada la reforma de marras, mientras las malas prácticas dentro del propio gobierno no se eliminen todo seguirá igual.