Por Félix Cortés Camarillo

 “Estamos en eso”.

 Con esa frase el presidente López terminó ayer en la tarde su referencia a los desaparecidos de Ayotzinapa en lo que se vendió como el Segundo Informe Presidencial o en su caso un mensaje más del presidente a sus súbditos.

A mí me trasladó a otros tiempos. Luis Echeverría, cuando alguien se atrevía a mencionar algún problema que no se estaba resolviendo, solía decir “estamos trabajando”. El presidente López debe recordar porque en aquellos tiempos él ya andaba en estas danzas.

Lo menciono porque todo el breve discurso de la tarde de ayer -casi la mitad de lo que ocupan las “mañaneras”, me reubicó en una de las muchas máquinas del tiempo que nuestra niñez y adolescencia tuvo como centro de nuestros sueños. Me hizo recordar que los informes presidenciales en mi país no eran más que un recuento de logros desconocidos, apoyados en cifras irreconocibles y un recuento de logros por venir. Estamos en seso.

Me recuerdo el país color de rosa que nos pintó en cada informe Peña Nieto; no era diferente del que nos dijeron Calderón, Fox, Zedillo, De la Madrid, Salinas, López Porpillo, todos; estamos mejor que nunca. En los problemas aún pendientes, estamos trabajando. Estamos en eso.

No es diferente el país color de rosa pálido –pandemium habemus- que nos propuso como realidad ayer el presidente López. Tenemos enormes logros, recortando recursos necesarios en la inversión productiva para financiar los programas de asistencia social: bonos, becas, apoyos, regalos; todo a cambio de futuros votos. Todo eso confesó ante lo que se supone fue el segundo informe de labores de Presidente de México. Hasta donde yo me acuerdo, los informes deben rendirse ante el entonces -pue qué- Honorable Congreso de la Unión, que representa a los mexicanos todos. Yo no creo que los 80 acarreados a escuchar este mensaje me representen.

 Al menos a mí.

Lo de ayer fue una telenovela que ya vimos en muchas repeticiones. Y en la que, a diferencia de las producciones de Televisa y los turcos, el villano se queda con la doncella que es la presidencia de la república.

 ¿Será que un día los mexicanos podamos regresar del futuro al presente?

PREGUNTA para la mañanera porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿cuál es su respuesta al director de la Organización Mundial de la Salud en lo que se refiere a la Pandemia, de que México debiera tomar el asunto en serio y de que hay que ponerse los tapabocas? ¿Será que Usted y el doctor López-Gatell se pasan las recomendaciones de la OMS por el Arco del Triunfo, que en mi pueblo quiere decir por el forro de los huevos?

Porque la ausencia de tapabocas en ambos, y otros gatos, ayer fue manifiesta.

‎felixcortescama@gmail.com