Por Carlos Chavarría

Los paradigmas son un grupo de ideas y creencias que se asumen y conforman la manera de ver y experimentar con la realidad, son útiles en tanto ahorran el tener que repetir todo el ejercicio de aprendizaje y practica por el error en casi cualquier campo del la actividad humana individual o social.

Son malos cuando los paradigmas se adoptan como dogmas de fe que obstaculizan la construcción de visiones que nos faciliten superarnos, en este caso la lógica indica que deben ser cambiados por otros modelos y nuevos paradigmas. 

Por ejemplo, Elon Musk ha roto muchos paradigmas y creado nuevos en materia de autos eléctricos, cohetes recuperables en su totalidad, y el mas importante, no solo los gobiernos tienen el poder y capacidad para organizar viajes espaciales.

En materia epidemiológica, la Gripe Española creo los paradigmas de la inmunidad de rebaño como objetivo central de las crisis  pandémicas y en eso se entrenaron todos los científicos de la medicina de salud publica como el Dr. López Gatell.

El Dr. López Gatell y casi todos los encargados del tema COVID de otros países se inclinan por  buscar la inmunidad de rebaño para debilitar la dispersión del virus y de ahí las estrategias de no hacer pruebas rápidas y que la crisis se mida en virtud de la capacidad libre de atención hospitalaria y no por las defunciones y todo lo demás. Mientras exista capacidad de atención en los hospitales se la pasan “administrando” la comunicación y el miedo.

Si se revisa la prensa mundial se percata uno con facilidad de que ese paradigma de administración de la pandemia ya se agoto. Todos los países están sumidos  en la segunda ola de contagios y ahora se pretende reforzar el paradigma con un programa de vacunación emergente para acelerar el encuentro con la inmunidad de rebaño, cosa que no ocurrirá, habida cuenta del orden de magnitudes para que un solo ente se encargue de tales intenciones en el plazo que pretenden.

Los fabricantes de las vacunas y los gobiernos centrales de los países han acordado que sean solo estos últimos y no la sociedad, los encargados y responsables de conducir, coordinar y sancionar el proceso de vacunación bajo el paradigma de la inmunidad de rebaño.

Los costos consecuenciales del paradigma actual están resultando muy superiores a todos los estimados, no solo en México sino en todo el orbe. Ahora el paradigma debe cambiar hacia la búsqueda de la erradicación del COVID a la mayor velocidad posible, pero también hay que cambiar el paradigma de que solo el gobierno se encargue de todo.

La reciente contradicción entre el presidente López Obrador y el propio López Gatell no es solo de forma, el fondo es que la máxima autoridad sabe y le consta que ellos cargaran con todos los costos y presiones desde la sociedad por lo que esta pasando. Pero López Gatell no esta interesado al igual que el Dr. Anthony Fauci en los EEE, en cambiar el paradigma.

Para erradicar el COVID en un año  el gobierno central podría administrar la proveeduría central y por medio de una organización descentralizada y flexible, dejar la responsabilidad de la aplicación de la vacuna en términos regionales y/o estatales para que todos los organismos públicos y privados ad-hoc y con redes de vinculación social concretas la lleven a cabo.

Rompamos paradigmas que no están funcionando, hagamos a un lado los asuntos electoreros y recordemos que todos los muertos y enfermos del COVID merecen estar en nuestras plegarias mas que cualquier candidato con o sin potencial  de triunfo.

Invitemos al presidente  para que pase a la historia como el que logro erradicar el COVID y que no nos suceda como con la polio que el proceso implico mas de 50 años, y que se logro solo gracias a una amplia  base social activa  que empujo la vacunación sin mas interés que acabar con el dolor y la pena de todos.