Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Penélope, se sienta en un banco en el andén…” // Joan Manuel Serrat

Mi hermano Gil es un ser especial, pero además es muy ocurrente; cuando lo presentas con amigos que no conoce su frase para romper el hielo siempre es: “Miren, yo no sé cómo sean sus esposas, pero la mía es peor”.

Parafraseando a Gil hoy debo decir: “Yo no sé qué tan malo sea su banco, pero HSBC es peor”.

Quien me conoce sabe que con frecuencia me quejo de las instituciones bancarias y de muchas de ellas me he expresado bastante mal, pero juro que no ha sido de a gratis, sino porque se lo han ganado por su pésimo servicio, mala atención y sus extraños protocolos que lejos de beneficiar a sus clientes, terminan convirtiendo cualquier visita en una dolorosa experiencia.

Pero de todos, ninguno llega a los niveles de ineficiencia, burocracia, mala atención, maltrato e ínfima calidad, como el que tiene HSBC, lo digo de verdad.

Dos días, dos sucursales distintas y no pude cambiar un cheque.

Desde el mono en la puerta que te recibe te habla golpeado para realizar un procedimiento de rutina como lo es el tomarte la temperatura y aventarte en la mano un chorro de gel antibacterial; luego el celoso guardia que te habla con más “energía” (entiéndase productos de gallina) para conminarte a que te sientes en un sillón a esperar a que te atienda una ejecutiva.

Y pasan los minutos… el primer día la ejecutiva estaba al teléfono y con un cliente sentado; charlaba con alguna compañera de labores y tres cuartas partes de la plática eran de la familia, el covid, las elecciones y hasta de cantantes y la otra del trámite que hacían para el pobre hombre que permanecía sentado esperando. Después de un rato le pedí se apurara pues sólo requería me autorizara el cambio de un cheque, pero me dijo que esperara porque estaba ocupada. Obvio le reclamé que su “ocupación” era más de chal que de trabajo, que era una falta de respeto para el señor que ahí esperaba y también para mi, pero hizo caso omiso y siguió en lo suyo, por lo que me fui.

Ayer lo volví a intentar. Busqué sin éxito en su página web la ubicación de sucursales pero más de la mitad que ahí aparecen ya no existen (a ver si actualizan su información) y cuando por fin llegué a una, otra vez lo mismo. Cuando por fin pude ser atendido, resulta que no podían autorizarlo porque su sistema telefónico que funciona por internet no podía hacer una llamada al exterior y sin esa llamada no podía autorizar cambiar el triste cheque. Después de una hora de infructuosos intentos, opté por retirarme.

Visto lo anterior debo extender una disculpa a Banorte, BBVA y Banamex, después de todo no son tan malos como HSBC.

A ver qué hago con el cheque ahora…

ftijerin@rtvnews.com