Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Sometido al signo del cangrejo, la (pre) campaña del candidato panista a la gubernatura de Nuevo León, Fernando Larrazabal Bretón, empezó hacia atrás. Sometido al signo de los tiempos, no es dueño de las candidaturas que lo rodean y que debieran apuntalarlo, el peor ejemplo es el de la candidata a la alcaldía de Monterrey, la “ciudadana” Yolanda Cantú.

Los pupilos del exgobernador priista Rodrigo Medina de la Cruz, el alcalde con licencia de Monterrey, Adrián de la Garza, quien busca la gubernatura, y Francisco Cienfuegos, quien pretende la alcaldía regia, han hecho, mal que bien, el uno-dos. Son un equipo, cada vez más bocabajeados, pero un equipo.

Samuel García, de Movimiento Ciudadano, encuentra en Luis Donaldo Colosio Riojas a su mejor compañero de ruta, por eso en su Facebook tiene como publicación fijada el video del diputado local por Movimiento Ciudadano llamado QUÉ ORGULLO SER REGIO ESTE 2021. Avenidos o desavenidos, pero son un par electoral.

Clara Luz Flores, la candidata de Morena, sabe que para ganar Nuevo León requiere ganar Monterrey o arrebatar la mayor cantidad de votos posibles al PRI y a MC (el PAN no cuenta). Por eso le ofrecieron a Luis Donaldo la candidatura a la alcaldía de Monterrey, una oferta que vino desde los más altos niveles políticos del país y de Morena nacional. Colosio declinó y entonces apareció el senador panista, Víctor Fuentes, quien aceptó ser nominado por Juntos Haremos Historia y ese movimiento de ajedrez cambió el tablero político de las próximas elecciones en Nuevo León.

La alianza entre los medinistas y Zeferino “Chefo” Salgado (actual alcalde de San Nicolás de los Garza) data, al menos electoralmente, desde 2015. En esa elección pusieron un candidato sacrificable a la gubernatura, Felipe de Jesús Cantú, quien ahora, por las traiciones sufridas en el PAN, se integrará como otro de los candidatos de Morena a una diputación federal, trascendió. Entonces, frente al priista Adrián de la Garza (como ahora para Paco Cienfuegos a través de Yolanda Cantú), “Chefo” impuso al impresentable Iván Garza (cercanísimo al entonces Zar de los Casinos, Juan José Rojas) para que perdiera ante De la Garza.

En Nuevo León los dueños del PAN son, en este orden, “Chefo” Salgado, el diputado federal Raúl Gracia y Víctor Pérez, también diputado federal. Larrazabal entró tarde a este concierto, por eso su desconcierto. No tiene candidata fuerte en Monterrey y, se sabe, Monterrey es, en gran medida, electoralmente Nuevo León.

En 2015 el priista Adrián de la Garza ganó la alcaldía de Monterrey porque el PAN cedió, pero PRI y PAN perdieron la gubernatura ante el empuje inédito de un candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón, “el Bronco”. Seis años después, el signo de los tiempos es otro, aunque los intereses de ese PAN, aderezado hoy por el impulso de Rodríguez Calderón, quieran prolongarse.

Fernando Larrazabal, al perder Monterrey porque la candidata es igual a nada, ya perdió la gubernatura. Y su campaña inicia recordando o tratando de justificar los hechos de 2011 del “quesogate”, cuando se propagó un video donde su hermano Jonás recibía dinero en un casino y trataron de decir que sólo vendía quesos. Larrazabal pagó a algo llamado Código Magenta para victimizarse y tratar de hacerlo viral en las redes sociales. A veces los tiros salen por la culata.

Error de cálculo. El panista Zeferino Salgado quiso que ganaran los medinistas Adrián de la Garza en la gubernatura y Paco Cienfuegos en la alcaldía de Monterrey. La proyección falló. La entrada de Víctor Fuentes de la mano de Clara Luz Flores desde Morena es implosiva en el PAN y explosiva para el PRI: la posibilidad de Adrián de la Garza y de Paco Cienfuegos de llegar a un puesto de elección popular estalló. Y Luis Donaldo Colosio ya no la tiene fácil.

Fernando Larrazabal Bretón mira al pasado cuando el presente lo destroza. Su derrota está a la vista y no la puede o no la quiere ver.