Por José Jaime Ruiz

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Un fantasma recorre México: el fantasma del feminismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias del patriarcado. Desde el púlpito de las mañaneras oficia el sumo patriarca, el presidente Andrés Manuel López Obrador. Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de opresión de género, un atentado contra la libertad y los derechos de las mujeres. La emancipación no es sólo una tarea, es una condición de vida.

Reducir, como lo hace López Obrador, a “politiquería” los justos reclamos de las mujeres contra el pacto que mantiene con su protegido, Félix Salgado Macedonio, además de ser un error de cálculo electoral, es miopía social. La 4T no ha entendido a la Cuarta Ola del feminismo. Es cierto, el patriarcado tiene sus propios sistemas de inmunidad, de impunidad. Como repiten las mujeres en Argentina: “Todas tenemos una amiga violentada, pero ninguno tiene un amigo violento. No dan las cuentas”.

Cuando el presidente asegura que existe una campaña de linchamiento contra Salgado Macedonio tuerce la realidad porque su visión no comprende la realidad de las mujeres en el país. Salgado Macedonio es una coyuntura electoral para López Obrador, pero es una imagen estructural para la lucha feminizada, para la violencia de género. Lejos de forjar una política de género en contra del machismo, la actitud del presidente, desde la parafernalia de una mañanera, se resuelve en gesto declamatorio.

Desde Carlos Marx a Thomas Piketty, la desigualdad se ha estudiado desde la economía. La desigualdad, sin embargo, empieza por la desigualdad de género porque no es sólo una lucha de clases ya que incluye una lucha en las clases. Sin importar la condición económica, los opresores, el patriarcado, ejercen su poder. Declamando, el presidente in/visibiliza a las mujeres y visibiliza al machín Félix Salgado Macedonio. Culturalmente patriarca, ignora que la única y verdadera revolución del siglo XXI es la revolución feminista, la transformación feminizada. El combate contra la desigualdad pasa por el combate contra la precarización familiar y social de la mujer.

El “Ya chole” es sinónimo de hartazgo. El “Ya chole” cancela cualquier discusión circular. Se convertirá en la frase del sexenio, como la de “Y yo por qué” de Vicente Fox; “Haiga sido como haiga sido”, de Felipe Calderón; “Ningún chile les embona” de Enrique Peña Nieto. Frases republicanamente imperiales.

Defender a Salgado Macedonio es un error del presidente López Obrador. El patriarcado siempre se resiste a cambiar. El movimiento en contra de esa candidatura no se va a “derechizar” porque si hay una izquierda en el mundo es la del feminismo –por su naturaleza libertaria es esencialmente de izquierda.  Y veremos que la rebeldía feminista escalará, ya estamos cerca del 8 de marzo.

Provincianos y parroquiales, los de Morena se empantanan. No se trata del estado de Guerrero, donde tal vez puede ganar Salgado Macedonio, se trata de las otras elecciones y, enfáticamente, la representatividad de la Cámara de Diputados. Es un asunto, más que local, nacional. En efecto, votar por una 4T patriarcal es un sinsentido para el voto femenino nacional porque, transformando la frase de Lenin: No puede haber igualdad real, efectiva, mientras no se haya hecho totalmente imposible la explotación de un género por otro (“La revolución proletaria y el renegado Kautsky”).