Por Carlos Chavarría

Flaco favor le hace a México el presidente de Argentina Alberto Fernández al ensalzar al nuestro, López Obrador, porque ni uno ni otro parecen estar conscientes del daño que le están haciendo a sus respectivos países con sus políticas transferistas y su repulsión a todo lo que significa libre empresa.

Los elogios entre los dos personajes corresponden a que comulgan de las mismas teorías económicas fallidas que tanto han impulsado los miembros del Socialismo del Siglo XXI, que encabezó hasta su muerte Hugo Chávez, quien a su vez, en la más absurda de las ironías, usó el boom de precios del petróleo para llevar a cabo todas las “misiones” de reparto de dinero en Venezuela para fortalecer su posición política y cuando acabó el boom, como país mono-exportador simple y llanamente se arruinó.

El Presidente Fernández encabeza al peronismo en su país y a esa corriente política de aquellas tierras le cabe el honor de haber destruido la estabilidad y fortaleza que habían logrado [https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GNP.MKTP.CD?locations=AR] sus habitantes aprovechando el boom de los precios de los “comodities”.

Al igual que Chávez, Alberto Fernández heredó literalmente de su familia la presidencia peronista y metió en la vicepresidencia a la hoy viuda de Néstor Kirchner para insistir con total terquedad en hundir aún más a su país.

Tanto a Fernández como a López Obrador les subyuga la idea de ser los benefactores de sus pueblos a través del transferismo de dinero [http://documents1.worldbank.org/curated/en/435261471340419978/pdf/107852-WP-P155167-PUBLIC-TheIncidenceofSubsidiesinArgentinaFINAL.pdf] sin importar de donde vengan  los recursos y aplicando castigos para todo lo que signifique crecimiento económico producción. Fórmula fatal.

Ahora Fernández viene a tomarse de la mano de López Obrador tratando de crear un bloque “desde el país más al norte con el más austral del continente”. Pretende la alianza con México, porque Argentina está al borde del default en sus deudas y tal y como ocurrió en México en el Siglo XX, López Obrador y su ahora querido nuevo amigo insisten en retrasar lo inevitable, el ajuste estructural de su economía, pues volvería a demostrar la inoperancia [http://www.oecd.org/economy/argentina-economic-snapshot/] de sus políticas económicas que por error llaman “estado de bienestar” y que ya nadie está dispuesto a financiar.

A falta de imaginación, frente al Senado mexicano y en tono exaltado, se ofrece e invita a López Obrador para convertirse en los adalides y cruzados por la igualdad en América Latina, pero como todo populista, sin ofrecer fórmulas para lograrlo excepto quitarle a unos para darle a otros.

Uno de los elogios que más sorprendió viniendo de un jefe de estado de la calaña de Fernández fue: “que hacía mucho tiempo que no México no tenía un presidente tan honesto” como López Obrador. Sin tener calidad moral para pronunciarse en tal sentido.

Qué se puede decir de un presidente como el de Argentina que llega al poder atacando a su antecesora, la viuda de Nestor Kirchner, Cristina Fernández, acusada de corrupción junto con su ya sentenciado equipo de trabajo y que el hoy elogioso Fernández la incluye en su gobierno como Vice-Presidenta para otorgarle fuero en aras de una supuesta reconciliación dentro del peronismo. Así o más cínico.

Más preocupante es no conocer a qué vino a México y cuánto habrá de costar esos elogios lanzados con total desinterés (¿?) hacia nuestro presidente y a qué acuerdos llegaron en los lóbregos pasillos de nuestro palacio nacional. Mala cosa.

“Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros.”

George Chapman (1559-1634) Poeta, dramaturgo y traductor inglés.