Por Félix Cortés Camarillo

“…te he dado el infierno en vez del Paraíso

juré tantas cosas, pero ninguna cumplí…”

Raúl Ornelas, Retiro lo Dicho, en voz de la única Tania Libertad

Del presidente López hay la percepción de que puede tener muchos defectos, menos el de la inconsistencia. Ejemplos hay muchos de que cuando coloca a alguien en la mira de sus desafectos no cambiará de blanco pésele a quien le pese. Me canso ganso, suele repetir.

La persecución pertinaz de Rosario Robles, quien se ha manifestado varias veces en la mejor de las disposiciones de cambiar su versión de las conductas delictivas que pesan sobre ella, es una buena muestra de esa filosofía del “voy derecho y no me quito”. Pasa lo mismo con la defenestración del presidente de la Auditoria Superior de la Federación con los datos del ejercicio de López Obrador. Lo es también el cotidiano ataque y descalificación a todos los medios de comunicación y a todos los que en ellos publican opiniones que difieren de la suya, es otra indudable. Hasta la noche del jueves pasado, el apoyo incondicional a la candidatura de Félix Salgado Macedonio a la gubernatura de Guerrero se sumaba a la lista. Ya veremos en qué para el que sí, que no, que matalacachimba de Morena en este caso.

Circula por las “benditas redes sociales” una gran cantidad de ediciones documentales en video de afirmaciones del opositor López Obrador que contrastan brutalmente con los hechos del López Obrador presidente. Por ejemplo, la promesa de castigar a Peña Nieto o el compromiso de acabar con cualquier indicio de nepotismo. Se vale entonces el decir de la canción de Ornelas de que retira lo dicho. Cuando conviene.

Lo que mejor define la estrategia política del presidente López es la máxima de dividir a los adversarios para dominarlos mejor. A propósito del señor Salgado Macedonio, de quien me dicen -sin que me conste- que es padrino del hijo menor del presidente, no le tembló el pulso a Andrés Manuel para enviar primero el mensaje de que el Toro va porque va, y luego como buen beisbolero, cambiar las señales para vestir la apariencia de que Morena reconsideraría su disciplinada decisión.

Lo sabe hacer. A propósito del cotidiano activismo electoral del presidente mandó una carta a todos los gobernadores del país para que no se metan en las elecciones de junio próximo, cosa que por leyes tienen que hacer.

Luego, al confesar que no entiende la frase “importada” de romper el pacto machista que apoyaba a Salgado, se inventó un pacto por la democracia. Se trata de romper la unión de gobernadores en pro del federalismo, la asociación de gobernadores panistas o cualquier otro indicio de indisciplina. Ya hubo gobernadores que se adhirieron al nuevo pacto.

PREGUNTA para la mañanera, porque no me dejan entrar sin tapabocas: señor presidente, con todo respeto: ¿cuántos muertos más?

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