Por Félix Cortés Camarillo

Por si alguien tenía duda de que la pandemia del Coronavirus se ha convertido en el primer asunto de la agenda política en todo el mundo, el gobernador del estado de Texas se aventó como #El Borras” el pasado lunes y por sus purititos tompiates determinó que en Texas dejará de ser obligatorio el uso de cubrebocas y todos los negocios pueden abrir al cien por ciento de sus operaciones. Eso iniciará este miércoles.

Hay tres observaciones que hacer en torno a este desplante.

La primera es que Texas ocupa el tercer lugar, de todos los estados de Norteamérica, en incidencia de la enfermedad; lo mismo en número de fallecidos. La segunda es que la economía del sur del estado, de la franja que va de El Paso a Browsville, depende casi exclusivamente de los clientes mexicanos, de manera específica de los del área metropolitana de la capital de Nuevo León, los de Juárez y del norte de Coahuila. La tercera es que Greg Abbott, gobernador del estado, es un republicano que se coloca a la extrema derecha de la derecha extrema: el llamado Tea Party.

En cuanto a la primera, es previsible que al levantar la obligatoriedad del uso de los protectores faciales se incrementará el número de contagios. Eso, ni en Texas, ni en México, ni en España parece importarle a los políticos. Por lo que se refiere al segundo punto, la satisfacción en la franja fronteriza del sur tejano por la disposición del gobernador resulta un poquito exagerada: mientras no se levante la restricción de cruce fronterizo para turismo y compras, los comercios de Laredo, McAllen, El Paso y Brownsville, seguirán vacíos. En torno al punto número tres, hay que hacer notar que en política no existen las casualidades. El anuncio de Abbott se hizo exactamente un día después de la reaparición de Donald Trump en el escenario político norteamericano para decir que viene por la revancha en el 2024, y el mismo día en que el presidente Biden anunció el acuerdo entre los laboratorios Johnson & Johnson y Merck para la producción masiva de la vacuna que desarrolló la primera firma. Eso permite afirmar a Biden que hacia finales mayo todos los residentes en los Estados Unidos estarán vacunados.

Sólo entonces podría empezar a soñar el gobierno del presidente López en que pueda aspirar a algunos excedentes de vacunas. Por lo pronto, el mensaje de la Casa Blanca es claro, comprensible y lógico: en materia de vacunas primero son mis primos que mis vecinos. Por lo pronto, los tejanos inconscientes, que ya están hasta el gorro de traer el rostro cubierto, se quitarán la máscara a partir de este miércoles, aunque algunos establecimientos comerciales ya advirtieron que para ellos seguirá siendo obligatorio su uso, al menos para sus empleados y proveedores. Ya veremos cómo se refleja esto en la estadística. Tengo la esperanza de que prevalezca el buen juicio y la gente no se deje llevar por la balandronada del gobernador Abbott.

OBSERVACION para la mañanera, porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, señor presidente, esta es la última llamada para bajar de la candidatura de Morena en Guerrero a Félix Salgado Macedonio.

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