Por Eloy Garza González

Hugo López-Gatell sigue enfermo. Valdría la pena conocer más sobre su evolución como paciente de Covid. Sé de buena fuente que Hugo ya está en su casa, convaleciente. Y que pronto regresará a la esfera pública.

Además de la salud de Hugo, estamos preocupados en Nuevo León sobre cómo maneja la pandemia aquí, por parte de la Secretaría de Salud Estatal. López-Gatell nos preocupa, pero también nos alarma cómo se hunde a los pequeños comerciantes, a los dueños de fondas, estéticas, reparadores de celulares. El instinto depredador del virus corre en paralelo al espíritu depredador de algunas autoridades estatales.

La defensa que hace Manuel de la O de sus posiciones políticas en las campañas electorales, nos lleva de encuentro a todos, sin deberla ni temerla. Somos las víctimas de esa lucha de posiciones disfrazada de cruzada contra el Covid. Las familias importan menos que la disputa por el poder; nuestra suerte como simples mortales pasa a segundo plano. Entre las medidas de salud estatal y la lucha por el poder hay planes que chocan y se contradicen. Lo sabe bien Manuel de la O, pero se lo calla.

Las autoridades electorales dicen una cosa y De la O la contraria. Eso sin mencionar a los alcaldes que, como Miguel Treviño, munícipe de San Pedro, Nuevo León, hacen con la autonomía municipal y la salud de sus gobernantes lo que les viene en gana, sin un buen plan de cuidados a su población.

En el norte del país no sufrimos una pandemia, que es una enfermedad infecciosa que nos afecta a todos, sino muchas epidemias de tratamiento muy diferente, que abarca determinadas áreas geográficas sin nexos con las demás.

Vivimos una sensación de impotencia frente a un fenómeno que exigiría una buena coordinación, un mejor ensamble del aparato público. Pero la cooperación entre dependencias del Estado va en vías de extinción a una velocidad vertiginosa, con los nuevoleoneses como rehenes y una economía local hecha añicos, digan lo que digan, con miles de nuevos desempleados metidos en los escombros de la incompetencia política. Cuando se cure López-Gatell voy a irle a contar el chisme de lo que pasa en Nuevo León.